ORO:
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Después de una tendencia alcista impecable el gráfico se ve ensuciado por un aumento considerable de la volatilidad. La volatilidad aparece cuando las manos fuertes, que, no nos engañemos, son los actores que mueven el precio, intercambian grandes paquetes de contratos sin definir una dirección, de modo que la cotización se mueve erráticamente arriba y abajo dando bruscos tirones de gran recorrido que desconciertan a los pequeños operadores. Suele acompañar a las tendencias bajistas, aunque aparece también en suelos y techos, y tiene mucho sentido, porque de ese lapso de tiempo en el que unos y otros compran y venden sumidos en el nerviosismo quedará definida la tendencia que guiará el precio a partir de entonces.
Del gráfico destacto como esta vez el recorrido prácticamente dobla al que apareció en las anteriores zonas de indefinición, lo cual nos indica, tal vez, que en esta ocasión las cosas van a ser distintas.
También es preciso señalar las enormes divergencias bajistas que acumula el precio, si bien es verdad que en el pasado no llegarón a influir en lo más mínimo en la trayectoria alcista del oro. No obstante, esta vez tenemos ese fuerte aumento de la volatilidad con un entorno de noticias muy negativo que teóricamente respaldaría la fortaleza del metal, lo cual es muy peligroso teniendo en cuenta el sentimiento contrario.
Hay que estar atentos y, aunque la mayoría de la gente ni se lo plantea porque ven clarísimo que su inversión es una apuesta segura en el tiempo, situar y aplicar stops de beneficios. Es posible que en un futuro el oro pueda alcanzar niveles muy superiores, pero ahora mismo el gráfico nos dice que, si, efectivamente, vemos que se desarrolla un techo, tal vez sea posible comprar mucho más barato.
Todo esto no quita que a corto plazo todavía se podrían ver nuevos máximos.