Bitcoin se hunde a 68.000$ y el “bicho” vuelve a resucitar
Bitcoin ha muerto otra vez. Y otra vez ha resucitado. En los últimos meses, la criptomoneda llegó a marcar un máximo histórico en 126.000$, perdió los 80.000$, los 70.000$ y llegó a cotizar en 68.000$ antes de rebotar hasta 77.500$. Quienes llevan años siguiendo este mercado han visto antes la película: el bicho cae, todos lo dan por muerto, y luego vuelve a morder.
El efecto Trump se desinfla
La narrativa alcista arrancó con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Se esperaba que su administración convirtiera a Estados Unidos en la capital mundial del bitcoin. Las palabras del presidente movieron el mercado durante un día. Luego vinieron las realidades: un memecoin asociado a él, los escándalos en torno a su “amigo” Milei y una cumbre que no produjo nada tangible. Las declaraciones ya no mueven el precio como antes. Y quienes tenían información privilegiada, se llevaron un buen pellizco.
El desencanto encuentra eco en quienes recuerdan que Trump nunca creyó en bitcoin. Lo ven como un caballo de Troya que utilizó a los criptoentusiastas para ganar votos y que ahora solo alimenta a sus allegados. Cada promesa incumplida fortalece al bando escéptico, que ya no se conforma con tuits: exige hechos.
La purga que algunos esperaban
Los ciclos de cuatro años tienen una tradición sanguinaria. Después de un máximo histórico suele venir una corrección violenta; la historia registra caídas del 80% desde los techos. Esta vez el mercado pasó de tentar los 126.000$ a perder los 70.000$ en pocos meses. Se rompió así una narrativa que había sostenido a muchos inversores: aquella según la cual bitcoin siempre se mantiene por encima del máximo anterior.
El miedo se instaló cuando se encadenó el sexto mes en rojo. Aparecieron previsiones de un suelo en los 50.000$ e incluso en los 30.000$. La analogía con 2018, dos años después del halving, ganó enteros. Pero también respondieron los que ven en el pánico la oportunidad de compra perfecta: “cuando todo el mundo dice que está acabado, es el momento de comprar”.
Strategy, el nuevo FTX en el punto de mira
La atención se trasladó a las empresas que lo apostaron todo al bitcoin. Strategy —antes MicroStrategy— acumula una posición colosal con un precio medio de compra de 74.000$. Con el precio en 68.000$, la ecuación se vuelve incómoda. Los mismos que recuerdan la quiebra de FTX sostienen que el suelo de este ciclo llegará cuando caiga el mayor apalancado del sector. Algunos vencimientos de deuda no llegan hasta mediados de 2027, pero la sombra ya está ahí.
MSCI, uno de los grandes gestores de índices bursátiles, ha propuesto vetar a las empresas con exposición a criptoactivos. Si esa purga se materializa, las tesoreras se verán obligadas a vender, lo que empujaría el precio hacia abajo. Los más optimistas lo ven como una oportunidad histórica: la empresa que sobreviva podría ser el Amazon del futuro.
La adopción estatal que llega con cuentagotas
Mientras el precio baila, los Estados miran con otros ojos. En plena caída apareció la noticia de que Ucrania estudiaba convertirse en el primer país europeo con una reserva nacional de bitcoin. Una señal de adopción que convive con el temor regulatorio: la Comisión Europea endurece su posición y las propuestas para vetar empresas cripto se multiplican. Bitcoin necesita el respaldo institucional para crecer, pero cada gesto institucional se convierte en una espada de doble filo.
En plena tormenta, la filtración de datos de Coinbase añadió más ruido. Los intercambios centralizados, el eslabón más débil, se convierten en el chivo expiatorio perfecto para quienes sostienen que bitcoin no puede ser su propia custodia.
¿Moneda o reserva de valor?
La pregunta de fondo sigue sin respuesta. El papel blanco de Satoshi Nakamoto describía un sistema de pago electrónico entre pares. No mencionaba reserva de valor, ETFs ni estrategias de tesorería. Pero el uso ha mutado. Quienes lo emplean como dinero real señalan la red Lightning, con comisiones de 2 satoshis por operación, capaz de recargar un móvil o de pagar en máquinas expendedoras de hospitales valencianos que aceptan bitcoin.
Frente a ellos, los pragmáticos lo definen como un activo inembargable y resistente a la dilución monetaria. Ese uso —el de esconder patrimonio del fisco o de un divorcio— es quizá el más polémico. Hay quien lo celebra como una herramienta de libertad; otros, como un agujero legal. La discusión está muy lejos de cerrarse.
La resurrección del bicho
El rebote hasta 77.500$ ha devuelto la sonrisa. El precio vuelve a coquetear con la posibilidad de romper los 126.000$. Los veteranos recuerdan que bitcoin ya ha muerto decenas de veces: a 2.000$, a 20.000$, a 70.000$. Y siempre ha regresado. Pero esta vez el escepticismo está mejor armado: el ecosistema de derivados crece en opacidad y la purga institucional puede que no haya terminado.
La única certeza es que el bicho sigue vivo. Hasta cuándo, es otra historia. Por cada análisis que pronostica un invierno prolongado hay otro que ve la compra del siglo. La volatilidad, mientras tanto, no da tregua: en un solo día se han llegado a perder 11.500$ por unidad. A la espera de que se “rompa el bizcocho” —esto es, los 126.000$— lo único que queda es mirar el gráfico y aguantar.