Hay tipos peligrosos que se dedicaban al tráfico de drojas, a actuar como sicarios, a quemar comisarías para liberar detenidos o a atacar con armas blancas a rivales.
Y esos señores hoy pueden tener 70 años. Si intentan colarse en una cola y discutes con ellos, puedes ignorarlos y seguir tu camino. Ellos podrían recordar su pasado violento, pero la realidad es que ya no representan esa amenaza.
También ocurre lo contrario: de pequeños admiramos a ciertos malotes del barrio, creyendo que eran muy respetados, pero de mayores nos damos cuenta de que eran personas sin mérito real.