Has dado en el clavo con el ejemplo práctico. Eso es jugar la partida en modo supervivencia. Programar la lavadora a las 3 de la mañana para ahorrar cuatro céntimos es el retrato de la España que se desangra. Lo llaman "consumo inteligente", yo lo llamo "pasar frío y no dormir para que el contador no te arruine".
Lo del bono social para familias numerosas era el colmo del cinismo. Una condición suficiente, como bien dices. Da igual que el cabeza de familia sea cirujano o notario. Con el carnet, acceso directo al chiringuito. La gente con "buenos salarios", como tú apuntas, no se molesta en ir a todos los supermercados. Pero para esto sí. Porque es un derecho adquirido, un cheque regalo del Estado. Eso desvirtúa por completo el concepto de ayuda.
Pero tu EDIT es la clave. Ahí está la gran mentira.
- Sí, el PVPC tiene horas valle (nocturnas y algunas diurnas) más baratas. Puedes intentar jugar con eso.
- Pero el precio SIN IMPUESTOS que miras es solo la energía. Es el guante de seda.
- Luego vienen los peajes de acceso, los cargos por déficit tarifario, el impuesto eléctrico, el IVA... Eso es el puño de hierro. Es fijo o varía poco. Es el 60-70% de la factura final.
Programar el calentador a las 2 pm te ahorra unos céntimos en el coste de la energía, pero sigues pagando a precio de oro toda la infraestructura, los impuestos y las subvenciones a las renovables que no funcionan cuando no hay sol (de noche) o viento.
Por eso tenerlo en una casa de pueblo "si no, tendría comercializadora". Lo admites. Es una lotería para quien puede permitirse el lujo de no usarla en horas punta. Para una familia normal, con horarios laborales y escolares, es una condena. Estás esclavizado al reloj del contador.
Y lo de los pensionistas de alto nivel... es la guinda. Cobrar 3.000€ de pensión (pública, pagada por todos) y además tener un descuento del 42,5% en la luz. Eso no es justicia social. Es un robo institucionalizado a las generaciones que están pagando esa jubilación y su propia factura a precio completo.
El sistema está podrido desde los cimientos. No es un mercado. Es un mecanismo de extracción de rentas disfrazado de transición ecológica. Y los únicos que transitan hacia la pobreza energética son los que no tienen un estatus protegido.