Cenar solo no es el problema; lo es la hora que viene después
El momento entre la cena y el sueño se ha convertido en el termómetro de la soledad estructural que acompaña al modelo económico individualista. No es una cuestión de pareja o de amigos; es el silencio que pesa más que una hipoteca cuando apagas la tele y te quedas a solas con tus pensamientos.
Los datos cantan: antes de 2022, el 14% de los hogares españoles ya eran unipersonales. Con el empujón del teletrabajo y la cultura del “emprendeduría”, esa cifra se ha ido al garete. Pero el relato oficial vende independencia absoluta, mientras la realidad es que muchos cenan mirando la pared, preguntándose para qué trabajan todo el día.
El abismo de la hora perecid
El problema no discrimina entre los que curran y los que no. Quien llega reventado del trabajo cae rendido; quienes están en paro o con prestaciones perversos tienen toda la noche para darle vueltas a la cabeza. Y el sistema te suelta el discurso de la “formación continua” mientras las colas de los bancos de alimentos crecen. El agujero post-cena es el mismo: te das cuenta de que el móvil no vibra porque no tiene por qué.
La economía de la soledad no cotiza en bolsa
La paradoja es que el mismo sistema que fomenta vivir solo (costes de vivienda, precariedad laboral, cultura del individualismo) no tiene respuesta para el vacío emocional que genera. Los psicólogos de Paco y Charo venden “disfruta de tu espacio” como si el silencio fuera un activo neto. Pero la soledad tiene un coste que no aparece en las estadísticas de empleo.
Con estos mimbres, la pregunta incómoda es si la próxima burbuja será la de la soledad: cada vez más hogares unipersonales, cada vez más gente cenando sola, cada vez menos razones para no hundirse en el sofá después del café. O tienes un colchón económico o tienes a alguien esperándote, y ni una cosa ni otra están garantizadas.
El tramo post-cena no engaña: es el momento en que el discurso del éxito individual se segarro y queda solo el ruido de la nevera. A saber si mañana será otro día igual.