La pasta y el piso han apiolado el cortejo.
Con 25-35 años, si no te puedes ir de casa de tus padres o vives en una habitación con 3 más por 900€, no ligas igual. No puedes invitar a nadie a tu casa, no tienes plan de cenar fuera porque son 40€, y vas agobiado por el curro. En 2005 con mileurista te ibas a un piso de 600€. Ahora con 1.200€ no te da ni para estudio. La inseguridad económica se nota en lo social. Y eso afecta más al hombre que aún siente que tiene que "proveer" plan.
2 Las apps han cambiado todo.
Antes ligabas en el bar, en clase, en el curro. Ahora el 70% de parejas de 20-30 se conocen por apps. Y las apps son duras para el hombre medio:
- En Tinder/Bumble, el 10% de tíos se lleva el 60% de likes.
- Una mujer media recibe 50 likes al día, un tío medio 2-3.
- Mucha gente hace match pero no queda, solo valida.
Resultado: muchos tíos currantes, normales, sin fotos top y sin curro que deslumbre, se pasan meses sin una cita. No porque valgan menos, sino porque el escaparate les penaliza.
3. Menos sitios para conocer gente de verdad.
Antes había peñas, bares baratos, parques. Ahora todo es caro, la gente sale menos, y cada uno en su móvil. Si no estás en un círculo de amigos grande, universidad, o gym muy social, te quedas fuera.
4. Expectativas por las nubes en ambos lados.
Ellas: con tanto estímulo, suben el listón (alto, con piso, que viaje, gracioso, etc) y muchas prefieren estar solas que con uno que no les aporta.
Ellos: mucho contenido para adultos, mucho ideal de tía de Instagram, y luego en la vida real no saben hablar sin Tinder de por medio. Se crean dos mundos que no se tocan.
Por eso ves a muchos chavales de 20-45 que no son adefesios ni raros, curran, pero llevan 1-2 años sin una cita. En España se junta que el sueldo es bajo + piso imposible + apps + cultura de salir menos.