Jesús Fernández-Villaverde en X:
La hucha de las pensiones de la que tanto presume Pedro Sánchez en esta precampaña electoral es un embeleco contable diseñado para engañar a votantes ingenuos y periodistas que no saben contabilidad. Hablar de la “hucha” de pensiones es mentir.
Para explicar el motivo, empecemos con un ejemplo sencillo. Suponga que en 2027 planea gastar 30.000 €, pero solo ganará 25.000 € con su salario habitual, así que prevé un déficit de 5.000 €. Para reducirlo, decide trabajar horas extras los fines de semana y ganar 1.000 € más. Tiene dos opciones:
1️⃣ Pedir prestados 5.000 € a su hermano gemelo e ingresar en su cuenta corriente, que usted llama la “hucha”, los 1.000 € de las horas extra. En su cabeza, “debe” 5.000 € a su hermano gemelo, pero “compensa” con los 1.000 € de la “hucha”.
2️⃣ Gastar directamente los 1.000 € de las horas extra y pedir un préstamo a su hermano gemelo de solo 4.000 €.
¿Hay alguna diferencia entre deber 5.000 € con 1.000 € en la hucha o deber 4.000 € sin hucha? Ninguna. Bueno, pues eso es la hucha de las pensiones.
La Ley 21/2021, de 28 de diciembre, de garantía del poder adquisitivo de las pensiones y otras medidas de refuerzo de la sostenibilidad financiera y social del sistema público de pensiones, creó el mecanismo de equidad intergeneracional: “una cotización adicional finalista que nutrirá el Fondo de Reserva de la Seguridad Social”.
En otras palabras: trabajadores y empresas pagan una cotización extra que, en vez de contabilizarse como ingreso del sistema, se apunta en una cuenta separada.
Pero como el sistema está en déficit y ese déficit se cubre en el margen con deuda pública, lo único que estamos haciendo es crear deuda pública por un importe exactamente igual al de la “hucha”. Cada euro que entra en el Fondo de Reserva de la Seguridad Social es, a la misma vez, un euro más de deuda del Estado. El efecto neto total es cero.
Y como el Fondo de Reserva se invierte en deuda del Estado, queda aún más claro que esto es un juego de trileros.