- Para que los pisos no cayesen a precios muy bajos, que sería lo lógico porque estamos por debajo de 200.000 nacimientos de españoles de origen, es decir menos de la tercera parte que en el pico del baby boom, lo cual implica que España, siempre que mantuviera ese nivel de nacimientos, que no va a ser así porque va a menos cada año, aspiraría a tener como mucho 17 o 18 millones de españoles de origen a largo plazo.
- Si todo eso se hubiese materializado, sin que entrasen forasteros, cero o como mucho un 1 % de la población en pongamos 15 años, unos 20.000 o 30.000 al año, en España el precio de los pisos, no digo en Monforte de Lemos, digo en pleno centro de Madrid, sería muy bajo y los propietarios se pelearían por encontrar gente para alquilar, sequía en el lado de la demanda.
- El mercado de trabajo seguiría otro tanto, olvidaos de muchos trabajos de baja calidad tipo Glovo, comida rápida y oficios de baja categoría ocupados por forasteros, no habría gente, no veríais toda esa clase de empleo porque no se podría prestar el servicio. Y si se quisiese prestar, los sueldos serían mucho más altos, el trabajador estaría muy cotizado pero así de entrada muchas empresas no tendrían personal. Es un poco lo que pasa hoy en construcción o transporte por ejemplo, pero mucho más acusado. Las constructoras serían mucho más selectivas y muchos proyectos no se podrían llevar a cabo o se retrat una barbaridad, por poner un ejemplo. Eso sí, sueldos muy al alza porque el empleado puede elegir.
- Las pensiones habrían quebrado hace años. El combustible para tirar, básicamente lo que resume lo que ha hecho aguantar a España un par de décadas sin un colapso es el efecto relleno en falso o pies de barro; millones de personas entrando sin control cobrando sueldos estancados casi 20 años en trabajos de escaso valor añadido, donde los españoles no podían permitirse trabajar por ese dinero porque estarían perdiendo dinero, saturando el mercado de vivienda cuya construcción se quedó prácticamente como la foto finish de 2008, salvando alguna zona en alguna gran ciudad, y con un efecto colateral brutal porque la salvación de la economía española (pensiones inclusive) sigue rigurosamente un esquema ponzi y exige la entrada continua de más forasteros mientras los españoles se extinguen año a año con la peor natalidad de largo del planeta.
- Resultado a largo plazo: empobrecimiento brutal por saturación y no solo de las condiciones económicas de los millones de recién llegados (personas con pocos recursos en los que toca invertir para acercarlos a los estándares de vida de los nacionales) sino empobrecimiento cultural y en valores, por recibir a gente con escasa integración, pobre en civismo y pobre en valores. Y, obviamente, reemplazo, como la rana aquella, poco a poco año a año, lento pero continuo. Cuando se supere la mayoría, el 50 % de la población española ya será forastero de 1, 2 o 3 generación.