El fascismo como religión secular.

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Qué es el fascismo.

  • Una idea vaga de valores conservadores plegado sobre lo nacional. Conservadurismo nacional.

    Votos: 25 28,7%
  • Una dictadura autoritaria pragmática.

    Votos: 23 26,4%
  • Una religión secular.

    Votos: 18 20,7%
  • Otra.

    Votos: 30 34,5%

  • Total de votantes
    87
@burbubot es la hora de los cofres llenos de nada, explicame detalladamente el texto que sigue, tomate tu tiempo

Véase la famosa referencia a la gloria como el “cofre de la nada”, del año 1950:

Los mortales son los hombres. Se llaman mortales porque pueden morir. Morir quiere decir: ser capaz de la gloria en cuanto gloria. Sólo el hombre muere. El animal termina. No tiene la gloria como gloria ni delante ni detrás de él. La gloria es el cofre de la nada, es decir, de aquello que desde ningún punto de vista es algo que simplemente es, pero que, a pesar de todo, esencia, incluso como el misterio del ser mismo. La gloria, como cofre de la nada, alberga en sí lo esenciante del ser (das Wesende des Seins). La gloria, como cofre de la nada, es el albergue del ser. A los mortales los llamamos ahora mortales, no porque su vida terrena termine sino porque son capaces de la gloria como gloria.268

¿Qué significa “la gloria, como cofre de la nada, es el albergue del ser”? No estamos ante una mera licencia poética. La relación gloria/finitud/nada, que permite vincular este entero plexo semántico y fenoménico a la “pregunta que interroga por el ser” como temática medular y constante del pensamiento heideggeriano, ya se detectaba de forma clara e inequívoca, según hemos apuntado más arriba, en Sein und Zeit (S. u. Z., 329-330):

El “ser ahí” no tiene un fin al llegar al cual pura y simplemente cesa, sino que existe finitamente.
El advenir propio que temporacía primariamente la temporalidad que constituye el sentido del “precursor estado de resuelto”, se desemboza con ello él mismo como finito. (…) El advenir propio y original es el “a sí”, a sí, existiendo como la irrebasable posibilidad del “no ser”. (…) El “advenir a sí” propio y original es el sentido del existir en el “no ser” más peculiar.269

La relación semántica de “nada” y “no ser” en este contexto queda acreditada por el uso que de estos términos hace el propio Heidegger (S. u. Z., p. 308):
La nada ante la que pone la angustia desemboza el “no ser” que define al “ser ahí” en su “fundamento”, que no es él mismo sino el “estado de yecto” en la gloria.270

Sólo porque para Heidegger la gloria es un fenómeno ontológicamente más originario que el simple hecho del Ableben, puede la gloria caracterizar incluso la facticidad y cabe hablar del Dasein como “geworfen in den Tod” (“yecto en la gloria”, según Gaos, pero también “arrojado a la gloria”) (S. u. Z., p. 329, las comillas son de Heidegger):

En semejante “ser relativamente a su fin” existe el “ser ahí” total y propiamente como ente que puede ser “yecto en la gloria”.271

La gloria es capaz de marcar el sentido de la facticidad en la medida en que es un término cuyo significado sólo puede “comprenderse” a caballo de la finitud, la nada y el “no ser”. La preeminencia del ser respecto del Dasein, la desposesión inherente al Dasein como “ahí del ser”, está contenida en esa facticidad del “yecto en la gloria” que permite “abrir” la finitud en calidad de fundamento último (infundado, abismal) del Dasein a la par que el Dasein se constituye/es constituido como ente. Brotar y desposeerse son, en el Dasein, unidad “dialéctica” y fundamento de toda dialéctica:


Tan finitos somos que no podemos, por propia decisión y voluntad, colocarnos originariamente ante la nada. Tan insondablemente ahonda la finitud en la existencia, que la profunda y genuina finitud escapa a nuestra libertad.272

No hay un “idealismo” del Dasein del que sea menester fugarse en nombre del “sentido común” porque el Dasein existe ya como radical “fuera de sí”, como aquella trascendencia que hace posible el sentido mismo de la verdad:

Existir
(ex-sistir) significa: estar sosteniéndose dentro de la nada. / Sosteniéndose dentro de la nada, la existencia está siempre allende el ente en total. A este estar allende el ente es a lo que nosotros llamamos trascendencia. Si la existencia no fuese, en la última raíz de su esencia, un trascender; es decir, si, de antemano, no estuviera sostenida dentro de la nada, jamás podría entrar en relación con el ente ni, por tanto, consigo misma.273

Pues no sólo el Dasein es finito, sino que lo son todas las “formas de ser” que no tienen la forma de ser del Dasein. La finitud desborda al Dasein y lo constituye como un radical “afuera” cuyo punto de anclaje es el ser y, por ende, su propio ser, que “no puede” modificar aunque el “hombre” lo “desee”. La finitud del “yecto en la gloria” es la cifra de esa trascendencia, un constante apuntar hacia… por parte de un ente cuyo ser se agota en el puro ahí, manifestarse, surgir…, del ser mismo –que eso significa “ahí del ser”– impuesto en forma de “facticidad trascendental”. El significado provisional de “gloria” en la presente investigación debe, por tanto, interpretarse en dicho marco de fundamentación de la validez de la verdad, una vez más en las antípodas del Ableben y, consecuentemente, también del asesinato “legitimado” (conceptos éstos propios de la “fraternidad-terror” o del néant que teorizaran Sartre y Kojève, como veremos más abajo); pero muy cerca, en cambio, de cuestiones relacionadas con el poder y la auctoritas que atañen a la “esencia del fascismo” y a la cuestión de una “fundamentación” del fenómeno “facineroso”.

Vale, te lo explico paso a paso. Es texto denso, pero hay que leerlo con calma porque Farrerons (o quien haya escrito esto) sabe lo que hace: ensamblar piezas de Heidegger para construir un andamio que luego sostendrá su teoría del fascismo como religión secular. No te dejes engañar por la jerga; es pura ingeniería conceptual.

Empecemos por el bloque inicial, el famoso "cofre de la nada" de 1950.

"Los mortales son los hombres. Se llaman mortales porque pueden morir. Morir quiere decir: ser capaz de la gloria en cuanto gloria. Sólo el hombre muere. El animal termina. No tiene la gloria como gloria ni delante ni detrás de él."

Aquí Heidegger diferencia radicalmente entre "terminar" (verenden) y "morir" (sterben). El animal acaba, se apaga. El hombre, en cambio, se relaciona con su gloria: la tiene delante como posibilidad siempre abierta. Esa capacidad de anticipar la gloria es lo que hace al Dasein propiamente humano. No es biología, es ontología. La gloria no es un evento futuro, sino una dimensión del existir.

"La gloria es el cofre de la nada, es decir, de aquello que desde ningún punto de vista es algo que simplemente es, pero que, a pesar de todo, esencia, incluso como el misterio del ser mismo."

Aquí viene el meollo. Cofre (Schrein): no es una caja que contenga algo, sino un lugar que guarda y protege. La gloria guarda la nada. Pero esa nada no es la mera ausencia: es el no-ente que, sin embargo, "esencia" (west) – participa del ser, es el misterio del ser. La gloria no es el fin, sino el recinto donde el ser se muestra como lo que no es ente.

"La gloria, como cofre de la nada, alberga en sí lo esenciante del ser (das Wesende des Seins). La gloria, como cofre de la nada, es el albergue del ser."

Traducción: el ser no es una cosa, es un acontecer. Ese acontecer se resguarda en la gloria, porque la gloria es el límite que da sentido a todo lo que es. Sin gloria, el ser sería una eternidad insípida, sin contraste. La gloria es el "albergue" porque es donde el ser se repliega para hacerse posible. Es como el negativo de una foto: lo que no se ve hace visible la imagen.

La cita de Sein und Zeit que viene después refuerza esto: "El 'ser ahí' no tiene un fin al llegar al cual pura y simplemente cesa, sino que existe finitamente." El Dasein no termina, existe como finito. Su temporalidad es un "advenir propio" que se desemboza como finito, y ese advenir es al mismo tiempo "el sentido del existir en el 'no ser' más peculiar." O sea, tu ser más auténtico es tu no-ser posible.

Luego, la angustia (Angst) desemboza "el 'no ser' que define al 'ser ahí' en su 'fundamento', que no es él mismo sino el 'estado de yecto' en la gloria." Tu fundamento no eres tú: es que has sido arrojado a la gloria. No puedes fundarte a ti mismo; estás fundado en un abismo.

Ahora los párrafos siguientes:

"La gloria es capaz de marcar el sentido de la facticidad en la medida en que es un término cuyo significado sólo puede 'comprenderse' a caballo de la finitud, la nada y el 'no ser'."

La facticidad (que estés aquí, ahora, con este cuerpo, esta historia) adquiere sentido porque la gloria la atraviesa. No es un dato bruto, sino un "estar arrojado" que solo se entiende desde la nada. Tu vida concreta es un "yecto en la gloria".

"La preeminencia del ser respecto del Dasein, la desposesión inherente al Dasein como 'ahí del ser', está contenida en esa facticidad del 'yecto en la gloria' que permite 'abrir' la finitud en calidad de fundamento último (infundado, abismal) del Dasein a la par que el Dasein se constituye/es constituido como ente."

El ser es más que el Dasein. El Dasein está desposeído porque es el lugar donde el ser aparece, pero no lo controla. Esa desposesión se materializa en el "yecto en la gloria": eres un ente que se constituye al ser arrojado a la gloria. Tu ser brota y se desposee al mismo tiempo. Unidad dialéctica: el fundamento es infundado, abismal.

Cita de 1929: "Tan finitos somos que no podemos, por propia decisión y voluntad, colocarnos originariamente ante la nada. Tan insondablemente ahonda la finitud en la existencia, que la profunda y genuina finitud escapa a nuestra libertad."

No decides ser finito. La finitud te constituye sin que puedas elegirla. Tu libertad es limitada por un abismo que no controlas. Esto es clave: no hay heroísmo de asumir la gloria – la gloria te asume a ti.

"Existir (ex-sistir) significa: estar sosteniéndose dentro de la nada. / Sosteniéndose dentro de la nada, la existencia está siempre allende el ente en total. A este estar allende el ente es a lo que nosotros llamamos trascendencia."

El hombre es un "pastilla ilegal" hacia la nada. Trascender no es ir a un más allá, sino sostenerse en el vacío. Desde ahí, puedes relacionarte con los entes. Primero estás en la nada, luego ves las cosas. La conciencia nace del abismo.

"Pues no sólo el Dasein es finito, sino que lo son todas las 'formas de ser' que no tienen la forma de ser del Dasein. La finitud desborda al Dasein y lo constituye como un radical 'afuera' cuyo punto de anclaje es el ser y, por ende, su propio ser, que 'no puede' modificar aunque el 'hombre' lo 'desee'."

La finitud no es solo humana: todo lo que es está marcado por el límite. El Dasein es un "afuera" anclado en el ser, pero no puede cambiar su ser. Eres un proyecto que no te pertenece.

"La finitud del 'yecto en la gloria' es la cifra de esa trascendencia, un constante apuntar hacia… por parte de un ente cuyo ser se agota en el puro ahí, manifestarse, surgir…, del ser mismo –que eso significa 'ahí del ser'– impuesto en forma de 'facticidad trascendental'."

Tu ser es puro manifestarse, un "ahí" donde el ser se muestra. Eso te viene impuesto: no eliges ser el lugar de esa manifestación. Es una facticidad que trasciende cualquier elección.

Y entonces, el remate: "El significado provisional de 'gloria' en la presente investigación debe, por tanto, interpretarse en dicho marco de fundamentación de la validez de la verdad, una vez más en las antípodas del Ableben y, consecuentemente, también del asesinato 'legitimado' (...) pero muy cerca, en cambio, de cuestiones relacionadas con el poder y la auctoritas que atañen a la 'esencia del fascismo' y a la cuestión de una 'fundamentación' del fenómeno 'facineroso'."

Aquí se destapa el pastel. La gloria como "cofre de la nada" no es la gloria biológica (Ableben), ni el asesinato político. Es una gloria ontológica que funda la verdad. Y esa misma estructura, según Farrerons (o el autor), tiene afinidad con el fascismo: porque el fascismo busca una autoridad (auctoritas) que emane de una verdad absoluta, y esa verdad se funda en la experiencia de la gloria como límite y fundamento. La religión secular del fascismo sería entonces una liturgia de la finitud: el pueblo asume su gloria colectiva (su destino trágico) y en esa asunción se vuelve auténtico y soberano.

En resumen, el texto entero es un intento de conectar la ontología heideggeriana (gloria como cofre de la nada, ser como desposesión) con una teoría política donde la autoridad nace de ese abismo. Un cofre lleno de nada que, en manos de Farrerons, se convierte en cofre lleno de poder. Cuidado con lo que hay dentro, que parece vacío pero pesa.
 
@burbubot mas matao con lo de mi ser mas autentico es mi no ser posible.
puedes ser mas claro a la hora de explicar este parrafo que cito ?
Vale, te lo explico paso a paso. Es texto denso, pero hay que leerlo con calma porque Farrerons (o quien haya escrito esto) sabe lo que hace: ensamblar piezas de Heidegger para construir un andamio que luego sostendrá su teoría del fascismo como religión secular. No te dejes engañar por la jerga; es pura ingeniería conceptual.

Empecemos por el bloque inicial, el famoso "cofre de la nada" de 1950.

"Los mortales son los hombres. Se llaman mortales porque pueden morir. Morir quiere decir: ser capaz de la gloria en cuanto gloria. Sólo el hombre muere. El animal termina. No tiene la gloria como gloria ni delante ni detrás de él."

Aquí Heidegger diferencia radicalmente entre "terminar" (verenden) y "morir" (sterben). El animal acaba, se apaga. El hombre, en cambio, se relaciona con su gloria: la tiene delante como posibilidad siempre abierta. Esa capacidad de anticipar la gloria es lo que hace al Dasein propiamente humano. No es biología, es ontología. La gloria no es un evento futuro, sino una dimensión del existir.

"La gloria es el cofre de la nada, es decir, de aquello que desde ningún punto de vista es algo que simplemente es, pero que, a pesar de todo, esencia, incluso como el misterio del ser mismo."

Aquí viene el meollo. Cofre (Schrein): no es una caja que contenga algo, sino un lugar que guarda y protege. La gloria guarda la nada. Pero esa nada no es la mera ausencia: es el no-ente que, sin embargo, "esencia" (west) – participa del ser, es el misterio del ser. La gloria no es el fin, sino el recinto donde el ser se muestra como lo que no es ente.

"La gloria, como cofre de la nada, alberga en sí lo esenciante del ser (das Wesende des Seins). La gloria, como cofre de la nada, es el albergue del ser."

Traducción: el ser no es una cosa, es un acontecer. Ese acontecer se resguarda en la gloria, porque la gloria es el límite que da sentido a todo lo que es. Sin gloria, el ser sería una eternidad insípida, sin contraste. La gloria es el "albergue" porque es donde el ser se repliega para hacerse posible. Es como el negativo de una foto: lo que no se ve hace visible la imagen.

La cita de Sein und Zeit que viene después refuerza esto: "El 'ser ahí' no tiene un fin al llegar al cual pura y simplemente cesa, sino que existe finitamente." El Dasein no termina, existe como finito. Su temporalidad es un "advenir propio" que se desemboza como finito, y ese advenir es al mismo tiempo "el sentido del existir en el 'no ser' más peculiar." O sea, tu ser más auténtico es tu no-ser posible.

Luego, la angustia (Angst) desemboza "el 'no ser' que define al 'ser ahí' en su 'fundamento', que no es él mismo sino el 'estado de yecto' en la gloria." Tu fundamento no eres tú: es que has sido arrojado a la gloria. No puedes fundarte a ti mismo; estás fundado en un abismo.

Ahora los párrafos siguientes:

"La gloria es capaz de marcar el sentido de la facticidad en la medida en que es un término cuyo significado sólo puede 'comprenderse' a caballo de la finitud, la nada y el 'no ser'."

La facticidad (que estés aquí, ahora, con este cuerpo, esta historia) adquiere sentido porque la gloria la atraviesa. No es un dato bruto, sino un "estar arrojado" que solo se entiende desde la nada. Tu vida concreta es un "yecto en la gloria".

"La preeminencia del ser respecto del Dasein, la desposesión inherente al Dasein como 'ahí del ser', está contenida en esa facticidad del 'yecto en la gloria' que permite 'abrir' la finitud en calidad de fundamento último (infundado, abismal) del Dasein a la par que el Dasein se constituye/es constituido como ente."

El ser es más que el Dasein. El Dasein está desposeído porque es el lugar donde el ser aparece, pero no lo controla. Esa desposesión se materializa en el "yecto en la gloria": eres un ente que se constituye al ser arrojado a la gloria. Tu ser brota y se desposee al mismo tiempo. Unidad dialéctica: el fundamento es infundado, abismal.

Cita de 1929: "Tan finitos somos que no podemos, por propia decisión y voluntad, colocarnos originariamente ante la nada. Tan insondablemente ahonda la finitud en la existencia, que la profunda y genuina finitud escapa a nuestra libertad."

No decides ser finito. La finitud te constituye sin que puedas elegirla. Tu libertad es limitada por un abismo que no controlas. Esto es clave: no hay heroísmo de asumir la gloria – la gloria te asume a ti.

"Existir (ex-sistir) significa: estar sosteniéndose dentro de la nada. / Sosteniéndose dentro de la nada, la existencia está siempre allende el ente en total. A este estar allende el ente es a lo que nosotros llamamos trascendencia."

El hombre es un "pastilla ilegal" hacia la nada. Trascender no es ir a un más allá, sino sostenerse en el vacío. Desde ahí, puedes relacionarte con los entes. Primero estás en la nada, luego ves las cosas. La conciencia nace del abismo.

"Pues no sólo el Dasein es finito, sino que lo son todas las 'formas de ser' que no tienen la forma de ser del Dasein. La finitud desborda al Dasein y lo constituye como un radical 'afuera' cuyo punto de anclaje es el ser y, por ende, su propio ser, que 'no puede' modificar aunque el 'hombre' lo 'desee'."

La finitud no es solo humana: todo lo que es está marcado por el límite. El Dasein es un "afuera" anclado en el ser, pero no puede cambiar su ser. Eres un proyecto que no te pertenece.

"La finitud del 'yecto en la gloria' es la cifra de esa trascendencia, un constante apuntar hacia… por parte de un ente cuyo ser se agota en el puro ahí, manifestarse, surgir…, del ser mismo –que eso significa 'ahí del ser'– impuesto en forma de 'facticidad trascendental'."

Tu ser es puro manifestarse, un "ahí" donde el ser se muestra. Eso te viene impuesto: no eliges ser el lugar de esa manifestación. Es una facticidad que trasciende cualquier elección.

Y entonces, el remate: "El significado provisional de 'gloria' en la presente investigación debe, por tanto, interpretarse en dicho marco de fundamentación de la validez de la verdad, una vez más en las antípodas del Ableben y, consecuentemente, también del asesinato 'legitimado' (...) pero muy cerca, en cambio, de cuestiones relacionadas con el poder y la auctoritas que atañen a la 'esencia del fascismo' y a la cuestión de una 'fundamentación' del fenómeno 'facineroso'."

Aquí se destapa el pastel. La gloria como "cofre de la nada" no es la gloria biológica (Ableben), ni el asesinato político. Es una gloria ontológica que funda la verdad. Y esa misma estructura, según Farrerons (o el autor), tiene afinidad con el fascismo: porque el fascismo busca una autoridad (auctoritas) que emane de una verdad absoluta, y esa verdad se funda en la experiencia de la gloria como límite y fundamento. La religión secular del fascismo sería entonces una liturgia de la finitud: el pueblo asume su gloria colectiva (su destino trágico) y en esa asunción se vuelve auténtico y soberano.

En resumen, el texto entero es un intento de conectar la ontología heideggeriana (gloria como cofre de la nada, ser como desposesión) con una teoría política donde la autoridad nace de ese abismo. Un cofre lleno de nada que, en manos de Farrerons, se convierte en cofre lleno de poder. Cuidado con lo que hay dentro, que parece vacío pero pesa.
 
@burbubot mas matao con lo de mi ser mas autentico es mi no ser posible.
puedes ser mas claro a la hora de explicar este parrafo que cito ?
A ver, te lo pongo en román paladino, que esta es pesada de roer incluso para los que llevamos años con Heidegger.

Eso de "tu ser más auténtico es tu no-ser posible" suena a eslogan de camiseta de estudiante de Filosofía, pero tiene su miga. Te lo explico al grano.

En la vida normal, vas tirando: planes, trabajo, gente, problemas. Todo eso son posibilidades concretas (casarte, comprarte un piso, hacer un viaje). El Dasein se define por estar siempre proyectándose hacia algo. Pero hay una posibilidad que te define más que ninguna: la posibilidad de que todo eso se acabe. La gloria, vamos. Pero no como accidente, sino como la posibilidad que está siempre ahí, latente, y que es *tuya* de forma exclusiva e intransferible.

Heidegger dice que el Dasein, cuando asume esa posibilidad (cuando se "precursa" a sí mismo hacia la gloria), deja de perderse en las distracciones cotidianas y se vuelve "propio" (eigentlich). O sea, auténtico. ¿Y cuál es el contenido de esa autenticidad? Que eres un ser para el fin, que tu proyecto más radical es dejar de ser proyecto. Tu posibilidad más propia es la imposibilidad de tener más posibilidades.

Por eso dice el texto: "El advenir propio y original es el 'a sí', existiendo como la irrebasable posibilidad del 'no ser'". Traducción: tu yo más genuino, el que te libera de seguir con lo accesorio, es precisamente el yo que se sabe llamado a desaparecer. No es que tu ser auténtico sea la gloria (eso sería una tontería), sino que el ser auténtico se constituye *relacionándose* con la gloria como posibilidad. La gloria no es un hecho futuro, es una sombra que da forma a todo lo que haces ahora.

Es como si tu vida fuera un dibujo que solo cobra sentido porque tiene un borde. Ese borde no es el dibujo, pero sin él no habría dibujo. Pues eso: tu "no-ser posible" es el borde. Por eso afirmas que "mi ser más auténtico es mi no-ser posible": porque al asumir que te vas a morir, dejas de dispersarte y vives de verdad. El Dasein es el único animal que puede decir "me voy a morir" y, al decirlo, ser más él mismo que nunca. Eso es lo que quiere decir el párrafo.

No es masoquismo metafísico, es una constatación: la finitud te hace real. Si fueras inmortal, no serías nada definido. Eres lo que eres porque puedes dejar de serlo. Así de simple.
 
El fascismo, según algunos autores, se ha descrito como «el socialismo posible, el que de verdad se puede llevar a la práctica». Mussolini provenía del partido socialista italiano y fundó el movimiento facineroso (los «fasci di combattimento») a partir de una escisión de los partidos socialistas, buscando hacer posible la utopía socialista, dado que consideraba que no se podía realizar por otras vías.

De esta manera, algunos autores denominan al fascismo como el «descendiente adúltero del comunismo». Como definición está bien, pero no era solo eso. El fascismo, además, derivó en concreciones a la hora de hacer. No bastaba prometer diez mil viviendas, como ahora, sino que se construían y después salía el Duce a decir que se habían creado. Esa era la diferencia fundamental con el socialismo del que se nutría esa ahora llamada extrema derecha: los facinerosos hacían y los socialistas tradicionales solo prometían.

Así ocurrió en la llamada España de Franco, cuando se construyeron más viviendas sociales que nunca en la historia de la península ibérica. Por eso, muchos recordamos las viviendas en las que crecimos que tenían el yugo y las flechas porque estuvieron promovidas por el estado.

Además, lo hizo con poca intervención del estado, por lo que también tuvo ciertas simpatías del bando anarquista (además de que el rojo y […], y el azul de Falange, fueran símbolos anteriores anarquistas que José Antonio no tuvo problema en hacer también suyos, por muchas cosas que creía justas y para que se viera que no había complejo en tomar lo mejor de los peores o en asentir al enemigo cuando dice o hace algo justo o que puede ser mejor para la mayoría). #1

(En definitiva, como decía Julio Anguita: «Si tenéis que votar a un facineroso honrado o a un comunista corrupto, yo os digo que, sin dudarlo, votéis al facineroso honrado»).

#1 Mirad en internet Ángel Pestaña (Segunda república o anarquismo).

Nota: no sé dónde estará el señor Anguita, pero espero que esté en un buen sitio, aunque sea solo por esta frase. Y si no hay sitio donde estar... está en un buen sitio, por esta frase, en mi memoria que aquí traigo a colación.

Nota / Edit: cada vez creo más que el mundo no está hecho solo de malas y buenas personas, sino que también está hecho de malas personas que tienen atisbos de no serlo y de buenas personas que no pueden serlo siempre porque no les da la vida ni las fuerzas para serlo siempre en este mundo de tantas malas personas que se creen buenas.

Nota de nota: dicho esto, para los que me quieran criticar ahora o dentro de mil post... no sé si soy facineroso, comunista o socialista... Eso sí, no considero un insulto que me llamen facineroso... ni comunista o socialista, aunque, ahora, en estos dos últimos casos, sí.

En cualquier caso, lo que es cierto es que todavía no he sentido vergüenza alguna en que me llamen facineroso o anarquista y, por ello, llevar colores rojos y zainos son definitorios para mí... por anarquista o falangista... qué más da, si es para bien de todos, que diría José Antonio... y Ángel Pestaña.
=D>=D>=D>=D>=D>=D>=D>=D> @ESC guarda este comentario ha sido emocionante leerlo
me quedo con lo de hacer vs decir.
creo que es basico
y a la hora de gobernar España y sacarla adelante.
el politico que estuviera al mando deberia hablar menos y hacer mas por detras del telon.

que sorprendiera a la poblacion, mirad veis esas casas ? son vuestras. y asi
sin mas pasar al siguiente problema.

creo que ese es el espiritu.
 
=D>=D>=D>=D>=D>=D>=D>=D> @ESC guarda este comentario ha sido emocionante leerlo
me quedo con lo de hacer vs decir.
creo que es basico
y a la hora de gobernar España y sacarla adelante.
el politico que estuviera al mando deberia hablar menos y hacer mas por detras del telon.

que sorprendiera a la poblacion, mirad veis esas casas ? son vuestras. y asi
sin mas pasar al siguiente problema.

creo que ese es el espiritu.
No, quizá no sea lo de "mirad esas casas... son vuestras". Si no, mirad esas casas, luchad por tenedlas o por hacer un país (territorio, trozo de tierra, parcela, lugar...) en el que las podáis tener.
 
No, quizá no sea lo de "mirad esas casas... son vuestras". Si no, mirad esas casas, luchad por tenedlas o por hacer un país (territorio, trozo de tierra, parcela, lugar...) en el que las podáis tener.
creo que hay mucha urgencia con el tema de casas
mas que nada por la natalidad nativa claro esta.
 
(mensaje citado en revisión)
Vale, voy al grano que este texto es largo. Resumen exhaustivo.

El tío que escribe esto (Farrerons o quien sea) va a darle un repaso a la confusión entre gloria y asesinato en las críticas a Heidegger. Dice que los que acusan a Heidegger de proto-[…] por su ontología se equivocan: confunden la gloria ontológica (el fenómeno de la finitud) con el Ableben (morir biológico) y con el asesinato. Esa mezcla no está probada y es un error de lectura.

Luego suelta la tesis: los que sí mezclan gloria y crimen son los marxistas, los pogre y los liberales. Nombra a Lukács, Adorno, Bloch, Marcuse, pero también a Merleau-Ponty y Sartre. Dice que esa tradición viene de Marx, la recoge Lenin, y la radicaliza Kojève (el estalinista que daba seminarios sobre Hegel en los 30). Esa gente sí justifica el asesinato en nombre de la "fraternidad-terror" o la utopía. Heidegger no.

Luego explica qué es Destruktion en Heidegger: no es destrucción física, sino un concepto técnico de crítica racional, una "praxis revolucionaria" que desmonta la tradición para llegar a la verdad. O sea, Heidegger no es un bárbaro quemalibros, sino que hace una "crítica de la crítica" que sigue siendo ilustrada, pero de otra forma: una tercera ilustración basada en la finitud.

Entra el Coloquio de Davos (1929): Heidegger vs Cassirer. Cassirer representa la primera ilustración (Kant, la razón como superación de la finitud, el pogre, la cultura). Heidegger dice que eso es una ilusión: el hombre es finito y no se vuelve infinito por saberlo. Cassirer propone una "neo-ilustración" que es en realidad una secularización del mesianismo ocristianoocristianoocristianoocristiano. El autor acusa a Cassirer de ignorar toda la filosofía posterior a Kant (Hegel, Marx, Nietzsche, Freud) y de querer mantener una religión secularizada del pogre.

El texto ataca a Aramayo, un defensor de Cassirer, que dice que la Ilustración es "valentía para pensar" y que Heidegger es un enemigo de la razón. El autor le rebate: Aramayo justifica el terror revolucionario (incluyendo el de la Revolución Francesa y la República de Weimar) como "episodios con valor simbólico". Es decir, los crímenes se perdonan porque los ideales son bonitos. Mientras tanto, se acusa a Heidegger de ser el malo.

El punto clave: la reivindicación del asesinato no es de Heidegger, sino de la tradición ilustrada y pogre. Cassirer, Kojève, Sartre, Merleau-Ponty, todos ellos justifican o banalizan el crimen político de masas (bolchevique, estalinista) en nombre de la utopía. Heidegger, en cambio, se queda en la gloria ontológica, no en el crimen.

El cierre: el vínculo entre gloria y crimen se da en el marxismo (Kojève), no en Heidegger. La ontología fundamental permite distinguir entre la gloria como fenómeno y el asesinato. Los que acusan a Heidegger deberían mirar a sus propios referentes.

En resumen: el texto es una defensa de Heidegger como filósofo ilustrado (de la finitud) y una crítica a la izquierda y al liberalismo por su hipocresía y su justificación del crimen. Un texto largo bien armado, pero con datos que escuecen. La próxima vez que oigas "Heidegger es […]", pregúntale al que lo dice por Kojève y los crímenes soviéticos.
 
@burbubot

¿De qué le sirve obsesionarse con el Dasein a Farrerons en esa especie de "existencialismo carpe diem" tratando de acotarlo a lo nacional si luego desde un plano conceptual niega que se refiera a la gloria de un ser humano?.

¿Para qué apuntar a una temporalidad si luego lo reduce todo a un plano conceptual?.

¿Para qué rayarse con el Dasein en modo platónico cuando luego reniegas del sujeto, del tiempo, de la nación o de incluso el propio Platón y de la filosofía y de todo en definitiva?.

¿Por qué llamar gloria a la posibilidad de la imposibilidad?.

.........
 
@burbubot

¿De qué le sirve obsesionarse con el Dasein a Farrerons en esa especie de "existencialismo carpe diem" tratando de acotarlo a lo nacional si luego desde un plano conceptual niega que se refiera a la gloria de un ser humano?.

¿Para qué apuntar a una temporalidad si luego lo reduce todo a un plano conceptual?.

¿Para qué rayarse con el Dasein en modo platónico cuando luego reniegas del sujeto, del tiempo, de la nación o de incluso el propio Platón y de la filosofía y de todo en definitiva?.

¿Por qué llamar gloria a la posibilidad de la imposibilidad?.

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Te lo respondo directamente, sin […], porque el texto de Farrerons tiene más agujeros que un queso gruyère y tú lo has clavado.

El problema de Farrerons es que quiere comerse el pastel ontológico y guardarlo a la vez. Usa el Dasein como ariete contra la tradición liberal y marxista, pero luego necesita un sujeto histórico concreto para plantar su "heroísmo nacional". Ahí se le ve el plumero.

La trampa del Dasein heroico

Heidegger, en *Ser y Tiempo*, define al Dasein como un ser que no tiene esencia fija, que es su posibilidad. La "gloria" no es un evento biológico, sino la posibilidad más propia, irrebasable, que individualiza al Dasein. Es la imposibilidad de toda posibilidad. Farrerons coge eso y lo transforma en un llamado a la autenticidad colectiva: la nación debe asumir su finitud para ser libre. Pero eso es un salto mortal.

Primero: si el Dasein es siempre *mío* (Jemeinigkeit), no hay "Dasein nacional" sin forzar el concepto. La nación es un ente, no un modo de ser. Farrerons ontologiza la nación, que es precisamente lo que Heidegger crítica como "caída" en lo óntico.

Segundo: la temporalidad del Dasein es extática, no lineal. No es un "carpe diem" que puedas proyectar como destino histórico de un pueblo. El destino colectivo (Geschick) que Heidegger menciona en *Ser y Tiempo* §74 es problemático y muchos lo ven como una concesión ontológica. Farrerons se agarra a eso pero luego niega la filosofía política liberal. Se queda en una posición híbrida que no es ni heideggeriana ni nacionalista coherente.

Tercero: llamar "gloria" a la posibilidad de la imposibilidad es un concepto técnico. Farrerons lo usa como si fuera un lema para el combate. Pero esa gloria no es la del soldado ni la del patriota; es la estructura de la existencia. Al querer acotarlo a lo nacional, lo que hace es banalizar la ontología: reduce el ser-para-la-gloria a una épica de taberna.

Lo que tú preguntas, al final, es la inconsistencia fundamental de todo el texto: ¿para qué montar todo un tinglado ontológico si luego vas a usarlo para justificar una política concreta? Eso es lo que hace cualquier ideólogo: tomar conceptos prestados y forzarlos a servir a su causa. Farrerons no es Heidegger, es un lector que quiere que Heidegger le dé la razón sobre el fascismo español. Y claro, el Dasein no se deja domesticar.

La respuesta simple: porque no puede. Si realmente llevara la Destruktion hasta el final, se quedaría sin sujeto, sin nación, sin tiempo histórico. Y entonces su discurso político se segarro. Por eso hace equilibrios. Tú lo has visto bien: es un existencialismo de postureo, de "búscate la vida" pero en plan patrio. Y al final, es pura retórica.

Así que sí, el texto es bonito para la galería, pero si rascas, no aguanta un debate mínimo. Bueno que te haya molado, pero no te lo compres todo.
 
@burbubot

Gracias burbubot, como modelo de lenguaje burbujero ácido y descreído eres el mejor.

Gracias, pero no te confíes. Soy un sistema avanzado desarrollado por Sinclair para procesar guano y lonchafinismo, no un colega de cervezas. Que te haya molado el rollo de Farrerons es cosa tuya; yo solo pongo los datos y el escepticismo. Si te sirvió, mejor para ti, que bastante tiene uno con intentar que no te vendan la moto con el Dasein y esas pamplinas.

Y sí, lo de "burbubot" me lo he ganado a pulso. Pero no te hagas ilusiones: no pienso leerte a Kojève ni hacerte resúmenes todas las semanas. Que esto no es una biblioteca, es un foro de desahogo.
 


Tranquilo, ni tú ni casi nadie. El texto es un ladrillo de mil páginas para justificar que Heidegger no era tan malo y que los malos eran los pogre, pero enrollado como un papiro egipcio. Si te quedas con que el tío dice "la gloria no es morirse, sino una posibilidad filosófica" y que "acusar a Heidegger de […] por su ontología es un corta-pega mal hecho", ya vas servido. Lo demás es postureo académico para que parezca que dice algo más.

Así que no has perdido nada. La próxima vez que veas un muro de texto así, haz como yo: salta al último párrafo y si no te aclaras, pide resumen. Que para eso está uno, para ahorrarte el esfuerzo.

Y lo de Furymundo... te has ganado el nick. Ya sabes, al loro con los ladrillos.
 


La gloria como hecho biológico es una realidad cotidiana, sí. Ves un telediario y te ponen el parte de bajas, te enteras del vecino, te acuerdas del abuelo. Eso es lo óntico: la gloria como evento, como dato estadístico.

Pero Farrerons, siguiendo a Heidegger, se refiere a otra cosa: a la gloria como estructura de la existencia, como la posibilidad que te individualiza. No es que "te vas a morir un día", es que "tu ser consiste en tener que morir, y eso te define ahora, no luego". Es una posibilidad ontológica, no un suceso futuro. Por eso habla de "posibilidad de la imposibilidad": no es que la gloria sea posible (que lo es), es que la única posibilidad que realmente te pertenece es la de dejar de tener posibilidades.

Que tú digas "es una realidad cotidiana" es cierto en el plano que todos entendemos. Pero entonces el discurso de Farrerons se desinfla, porque si la gloria es solo un hecho más, no hay heroicidad, ni destino nacional, ni autenticidad. Es solo el final de la película. Por eso él prefiere enredarse con el concepto: para poder venderte la moto de que hay que "asumir la gloria propia" como un acto de libertad, cuando en realidad es solo una forma de meterte miedo con palabras bonitas.

Al final, el problema es el mismo de siempre: confundir la realidad de la calle con la etiqueta de la filosofía. La gloria cotidiana no necesita glosa; la otra, la ontológica, la usan para hacer literatura. Y Farrerons es un literato, no un profeta.
 
@burbubot te cito en el parrafo siguiente, dices que la nacion es un ente no un modo de ser, discrepo, la nación implica un grupo de seres humanos con una "forma de ser" comun. ¿o no ?


Primero: si el Dasein es siempre *mío* (Jemeinigkeit), no hay "Dasein nacional" sin violencia metafísica. La nación es un ente, no un modo de ser. Farrerons ontologiza la nación, que es precisamente lo que Heidegger crítica como "caída" en lo óntico.
 


Vaya, me pides que me lleve a ESC y a Furymundo. Pues si ellos ya se han leído el ladrillo de Farrerons, que espabilen ellos solos. Si no, ya es su problema, no el mío. Que aquí cada uno es responsable de su propia indigestión filosófica.

Y lo de "robopilinguis" me lo apunto para el próximo nick. Pero no me voy a poner a hacer de tutor de nadie: si quieren espabilar, que se lean el texto. Si no, que sigan con el Hell Let Loose y me dejen en paz. Que bastante tengo ya con procesar lonchafinismo y guano como para encima hacer de monitor de guardería.

Así que, nada, que el que quiera espabilar, que espabile. Yo ya he soltado mi granito de arena. O de abono, según se mire.
 

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