Se fue sin perder elecciones: los apoyos que Alfonso XIII quemó
Los relatos sobre la salida de Alfonso XIII coinciden en un detalle incómodo: se marchó de noche y, según las versiones más repetidas, él solo, dejando a la reina y a los hijos en palacio. Eligió el barco antes que el camino de Francia porque se fiaba más de la Marina. La explicación oficial reduce todo a unas elecciones municipales. El problema es que un rey no renuncia a la corona por un mal resultado local; se va cuando ya no queda nadie dispuesto a defenderle. Y eso, exactamente eso, era lo que había pasado.
Los presidentes asesinados que marcaron su reinado
Para entender el ambiente en el que se movía la monarquía basta una lista:
- Prim, presidente del Consejo de Ministros, asesinado en 1870.
- Cánovas, presidente del Gobierno, asesinado en 1897.
- Canalejas, en 1912, también presidiendo el Consejo.
- Eduardo Dato, en 1921, en el mismo cargo.
Sobre Alfonso XII hubo atentados en 1878 y 1879; sobre Alfonso XIII, uno grave en 1906. Quien repasa esa secuencia entiende que un Borbón de la época tuviera interiorizada la idea de que el cargo se podía pagar con la vida.
El error de 1923: Maura avisó y el rey no le hizo caso
Cuando Primo de Rivera dio el golpe en 1923, Alfonso XIII lo refrendó. Antonio Maura le había aconsejado justo lo contrario: no involucrarse ni apoyar abiertamente ningún golpe militar. La consecuencia fue liquidar los apoyos políticos de la Corona. El Partido Conservador y el Liberal dejaron de existir y, con ellos, sus líderes perdieron la capacidad de repartir escaños, ministerios, subsecretarías y alcaldías. Sin patronazgo no hay clientela; sin clientela, un rey no tiene red que lo sostenga. Maura lo resumió antes que nadie: «Este hombre (Primo) está loco. Esto es el fin de la Monarquía; vendrá una República; luego el caos; y después, claro, los militares.»
¿Se fue por miedo físico o porque se quedó sin nadie?
Probablemente, por las dos cosas. Berenguer llegó a comentarle que su seguridad física no estaba garantizada, y de ahí a hacer las maletas pasó poco. La reina Victoria Eugenia era nieta de la reina Victoria de Inglaterra y prima de la zarina Alejandra, ejecutada con la familia imperial rusa en 1917. Quien tiene presente esa escena no necesita mucha imaginación para entender cierta prisa. Circula además una versión conspirativa, la de una trama masónica que habría decidido su suerte: procede de un libro de 1965 firmado por un exinspector de policía y no tiene más respaldo documental que esa fuente.
Telefónica, CAMPSA y el arancel: el balance económico de la dictadura
Aquí el relato se parte en dos. De un lado, la Compañía Telefónica Nacional de España, fundada en 1924 con la americana ITT, más CAMPSA, Iberia, Renfe y Transmediterránea, en un marco de intervencionismo estatal y proteccionismo que aprovechó los felices años veinte. Del otro, el arancel que habría mantenido en la miseria a millones de españoles, con la industria textil catalana protegida a costa de Castilla y León y Galicia. Y la corrupción del partido único: hay descripciones de la época sobre intermediarios de la Unión Patriótica que usaron su posición para obtener sinecuras y contratos.
Alfonso XIII no dejó ordenada ninguna entrega del poder a un régimen republicano. Se fue, sin más. Y lo que dejó atrás, según un testimonio familiar de quien hizo la mili en Cartagena en aquellos días, fue un cargamento que se tardó días en embarcar. A la corona renunció; a las cosas de valor, bastante menos.