Telegram, la puerta por la que Rusia capta colaboradores
Los servicios secretos rusos han convertido la mensajería cifrada en su principal canal de captación. Es la tesis que vuelve a circular a raíz del caso del coronel Baños, recogido por El Mundo: según ese relato periodístico, la maquinaria de reclutamiento rusa no siempre recurre al señuelo sentimental clásico, sino que adapta el método al perfil de cada objetivo.
Cómo captan los servicios secretos rusos a sus colaboradores
La vía es el contacto directo por aplicaciones de mensajería, con conversaciones que arrancan neutras y derivan en peticiones concretas: información, dinero o desplazamiento. El patrón se repite en países distintos y no distingue entre militares retirados y civiles sin formación. La segmentación por perfiles —a unos se les ofrece trabajo, a otros una relación— es, según se sostiene en este asunto, la parte más estudiada del engranaje.
El caso del coronel Baños
El artículo publicado por El Mundo describe cómo habrían captado los servicios rusos al coronel Baños. Frente al guion habitual del gancho sentimental, en este episodio el señuelo habría sido distinto, algo que se subraya como indicio de que el modus operandi se personaliza. Conviene recordar que se trata de informaciones periodísticas sobre un asunto no cerrado.
¿Quién acaba reclutado para el frente?
Hay quien sostiene que el reclutamiento se ceba con perfiles vulnerables y con nacionalidades de renta baja; en contra pesa el argumento de que el frente ucraniano absorbe voluntarios de orígenes muy dispares y que generalizar por país no explica nada. Los datos disponibles no permiten cerrar una cifra.
Con estos mimbres, cabe esperar que Telegram siga siendo el escaparate favorito de estas redes mientras no se regule el anonimato. Aunque, visto lo visto, la próxima vuelta de tuerca del método llegará probablemente por otro canal.