Menores asesinas graban el crimen: el caso Leyla Monserrat reabre el debate sobre violencia juvenil en México
Las dos adolescentes que asesinaron a Leyla Monserrat, de 15 años, en Sonora no solo acabaron con su vida sino que grabaron el crimen. El video, presentado ante el juez, no evitó que las condenas fueran mínimas: 2 años y 10 meses de internamiento para una, 11 meses de libertad asistida para la otra. La noticia, que circula desde abril, ha provocado un terremoto de opiniones que van desde la explicación genética hasta la denuncia de un sistema penal fallido.
Condenas que indignan
La madre de Leyla exige revisión de la sentencia tras saberse que las menores grabaron el asesinato. Las condenas se dictaron conforme a la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia para Adolescentes, pero la ligereza de las penas ha reabierto el debate sobre la impunidad juvenil en México. Datos del hilo indican que las acusadas tenían 13 y 15 años, edades en las que el sistema considera que aún son reformables.
El debate sobre la violencia innata
Un sector del análisis sostiene que la violencia extrema en adolescentes responde a un componente genético y neurobiológico, citando estudios sobre psicopatía como condición innata e incurable. Se argumenta que ciertos perfiles no pueden ser reformados, solo contenidos. Esta postura se apoya en la observación de que, pese a la educación y el entorno, la predisposición genética se impone. Frente a esto, otros señalan que el feminismo o las ideologías progresistas no tienen relación con el crimen, y que la culpa es del sistema penal laxo.
Comparativas incómodas
El hilo deriva en comparaciones entre latinoamericanos y magrebíes en España, con referencias a estadísticas de delincuencia y testimonios de policías y funcionarios de prisiones. Se menciona que los países latinoamericanos tienen tasas de criminalidad superiores a las de Marruecos, y que en España ciertos grupos mantienen patrones de conducta difíciles de modificar. La discusión se enciende con afirmaciones sobre el "gen azteca" o la "cabra tira al monte", aunque también hay quien recuerda que la dureza de Bukele en El Salvador es una solución temporal que no elimina las causas profundas.
La pregunta que queda en el aire es si realmente la justicia de menores está preparada para lidiar con perfiles psicopáticos tempranos, o si, como algunos sostienen, ciertas conductas son imposibles de reformar.
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