Montar una funeraria en Asturias: 1.700€ por incineración
Veinte años trabajando para otros en el sector funerario y un día decides que el negocio es tuyo. Así arranca el relato de un emprendedor asturiano que abre funeraria en 2017 con una promesa incómoda: ser
la más barata de Asturias. La primera cifra que suelta —
1.700 euros más IVA por incineración con féretro, trámites y urna básica— descoloca a cualquiera que haya enterrado a un familiar en España. Y el primer reproche llega antes de abrir la persiana: «no os da vergüenza forraros con un servicio de primera necesidad?».
La respuesta del dueño es tan seca como el negocio: «yo de momento no me forro, tb comer es una necesidad y en el carreour me cobran». No hay épica emprendedora. Hay
papeleo, guardias de 24 horas y una confesión que resume el oficio: «no tenemos vacaciones ni horario, 365 días las 24 horas».
Cuánto cuesta realmente un entierro o una incineración
El desglose que aparece en la conversación rompe el mito de que el féretro se lleva la mayor parte. El propio gerente lo desmonta: en el precio del ataúd van metidas partidas que deberían facturarse por separado, y el coste real está en la
mano de obra y los servicios asociados. La ley española obliga a que el féretro sea de madera, lo que mata de entrada cualquier idea de ataúd de cartón o de pino reciclado. «Aunque fuese de otro material el precio final no variaría», zanja.
El IVA del 21% es otra losa. Se solicita su bajada para servicios funerarios y la petición ha sido denegada, según se recoge en la conversación. Enterrarse sigue tributando como un lujo.
El coche fúnebre, los hornos y el negocio invisible
Los números del transporte tampoco son de broma. Un coche fúnebre nuevo cuesta entre
60.000 y 90.000 euros; un furgón adaptado ronda los
50.000. De segunda mano se encuentra desde 1.000 hasta 30.000 euros. La normativa española solo exige que el compartimento del cadáver sea estanco e independiente del conductor. La refrigeración, obligatoria en Francia, aquí no lo es.
En el horno crematorio hay una regla de seguridad que casi nadie conoce: los marcapasos y dispositivos con pilas no pueden entrar. Las pilas estallan con el calor y se convierten en proyectiles capaces de atravesar el ladrillo refractario y provocar un incendio. Se extraen siempre que se conozca su existencia.
Funerales civiles, ritos religiosos y clientes que repiten
El negocio no es solo incinerar. Se pregunta si se ofrecen funerales civiles a la carta —velatorio en un campo de fútbol, himno del Real Madrid, pasodoble torero— y la respuesta no cierra la puerta. También se abordan los ritos musulmanes: se respetan, pero chocan con la legislación española en algunos puntos. La clientela, insiste el dueño, llega por
boca a boca: familias que repiten porque se les trató con honestidad.
Seguros, residencias y una guerra silenciosa
Uno de los frentes más duros es el de las aseguradoras y las residencias de mayores. Durante años, las residencias llamaban a la funeraria que les convenía y la familia no elegía. La ley dice que elige la familia, igual que se elige taller tras un accidente. La práctica iba por otro lado. «Esa fue y sigue siendo una guerra», se admite.
La pandemia y el desgaste de la primera fila
En 2020 el negocio se cruza con el Covid. El gerente reconoce dos casos propios y una carga de trabajo algo superior a la del año anterior, dentro de la normalidad de una empresa que crece. Su diagnóstico no es de ocultación: «ineficacia a todos los niveles». Y un reproche amargo: «a nosotros no nos aplaude nadie ni salen a los balcones a aplaudir y también estamos en primera fila contra el virus».
Qué hace falta para trabajar en una funeraria
No hay ofertas de empleo. Se entra por contactos. Se pide carnet de conducir, buena presencia, educación, seriedad, puntualidad y empatía. Cada vez se valoran más los cursillos de tanatopraxia y tanatoestética. El dueño calcula que una funeraria tarda
un año en despegar.
El negocio del fin de la vida tiene clientela garantizada, pero no vida fácil. ¿Cuántos emprendedores aguantarían 365 días sin vacaciones sabiendo que su facturación depende de que alguien muera?