Alfonso Rojo, Ceuta y el Ejército al 20%: ¿quién falla?
Alfonso Rojo ha vuelto a encender la polémica con sus declaraciones sobre la actuación del Ejército y la Corona en la crisis de Ceuta. Sus palabras, calificadas por algunos como «verdades goyescas», han reabierto un debate incómodo sobre quién es el responsable de la situación en la frontera sur. Pero más allá del ruido mediático, hay datos que apuntan a un problema estructural que nadie quiere abordar.
El Ejército en Ceuta: personal al 20% y un problema de reclutamiento
Uno de los datos que más llama la atención es el estado de las unidades militares desplegadas en la ciudad autónoma. Según las informaciones que circulan, las banderas y tabores de Ceuta están en un mínimo de personal, rondando el 20 o 30% de su plantilla. No es un detalle menor: significa que la capacidad de respuesta ante un incidente grave en la frontera es limitada. El problema de fondo es el reclutamiento: hay dificultades para cubrir plazas, y el sueldo no parece suficiente para atraer a nuevos soldados. Esto no es un asunto nuevo, pero la crisis migratoria lo ha puesto en primer plano.
La iniciativa de Vox y el rechazo del PP
En el plano político, la discusión ha escalado hasta el Congreso. Vox ha presentado una iniciativa para debatir un delito de traición contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por su gestión de la crisis. La formación necesitaba 88 diputados para que la propuesta saliera adelante, pero solo cuenta con 32. El PP, que podría haber sumado, la tumbó calificándola de «fuegos de artificio». Este gesto ha sido interpretado por algunos como una muestra de que la oposición no está dispuesta a ir más allá de la retórica. La pregunta es: si no hay voluntad política para exigir responsabilidades, ¿qué queda?
Vivas, 25 años en el poder y la inacción señalada
Otro de los nombres que aparece en el debate es el de Juan Vivas, presidente de Ceuta desde hace 25 años. Su larga permanencia en el cargo es señalada por algunos como parte del problema. Se le acusa de no haber tomado medidas contundentes para frenar la presión migratoria, de no haber exigido al Gobierno central una respuesta firme y de haber mantenido una actitud pasiva. La crítica no es nueva, pero en el contexto actual adquiere más peso. Si la gestión local es deficiente y la nacional es tibia, la frontera queda en tierra de nadie.
El fondo del asunto: una crisis de gestión y de recursos
La crisis de Ceuta no es solo un problema de seguridad. Es también un problema de gestión política y de recursos. El déficit de personal militar, la falta de una estrategia clara y la ausencia de un consenso político son los ingredientes de una situación que se repite cíclicamente. Mientras el debate se centra en las palabras de Alfonso Rojo, los datos sobre el terreno siguen ahí. La pregunta es si alguien tomará medidas antes de que la próxima crisis sea aún más grave. Es una predicción, no una certeza, pero la tendencia no invita al optimismo.