Cuando un piso de 92 metros supera el millón de euros
¿Cuánto cuesta hoy un piso de 92 metros útiles en Madrid? Si atendemos a un anuncio que ha revolucionado la conversación económica, exactamente 1.055.000 euros. La vivienda, en un edificio antiguo de novena planta interior, tiene 115 metros construidos, cinco habitaciones y dos baños. Y necesita reforma. Integral, según los cálculos más prudentes: 200.000 euros adicionales.
La cifra ha reavivado el debate sobre si Madrid se ha convertido en una burbuja o simplemente en un mercado donde la oferta y la demanda ya no tienen nada que ver con la capacidad adquisitiva de los residentes. Porque el precio se sostiene, según defienden unos, en una escasez crónica de vivienda. Los datos que se manejan son contundentes: en menos de diez años han llegado seis millones de nuevos residentes, mientras la construcción apenas roza las 80.000 viviendas anuales. A ese ritmo, la tensión es inevitable.
¿Burbuja o simple ley de oferta y demanda?
Los defensores del mercado argumentan que el precio es el que es porque hay quien lo paga. Compradores extranjeros con capacidad financiera, inversores que buscan refugio y una demanda interna que no para de crecer sostienen los precios. En esta lectura, ningún precio es excesivo: es la pura intersección de oferta y demanda. La crítica a esa visión señala que se trata de un mercado intervenido y sostenido por dinero público, donde la inflación monetaria y la falta de suelo hacen el resto. No es casualidad que se mencione a Goldman Sachs como uno de los beneficiarios de esta dinámica.
Frente a eso, la corriente escéptica recuerda que no hace tanto un ático de lujo o un casoplón costaba 600.000 euros. Ahora esa cifra apenas alcanza para un piso viejo en un barrio que ni siquiera es el de Salamanca. La comparación con los 90 es demoledora: aquel piso que se habría pagado en pesetas a un precio que hoy parece de risa.
El cálculo que nadie quiere hacer
Hay un ejercicio que circula y que ilustra el absurdo: alquilar ese piso en hamacas. Con 55 plazas a 350 euros al mes, la rentabilidad anual alcanzaría el 21%. Eso dice más de la burbuja que de cualquier análisis serio. Porque si la opción realista es convertir la vivienda en una pensión improvisada, algo falla en el modelo.
La conclusión, por ahora, es que Madrid ha cruzado un umbral psicológico: el del millón de euros para un piso que no es de lujo. Los que lo defienden seguirán diciendo que es el mercado. Los que lo critican, que es una estafa de manual. Mientras tanto, el anuncio sigue ahí, esperando comprador. Y no parece que vaya a durar mucho.