Trump quiere a Infantino en la ONU: de la FIFA a la diplomacia global
La noticia ha caído como una bomba: Donald Trump estaría impulsando al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, como próximo secretario general de la ONU, según ha publicado el New York Post y recogen otros medios. Una idea que suena a trolleo pero que, a juzgar por los movimientos del magnate y los plazos del relevo en Naciones Unidas, no puede descartarse.
El contexto: Guterres, en la cuerda floja
El actual secretario general, António Guterres, afronta críticas por su perfil bajo. Con una carrera que incluye la jefatura del Partido Socialista portugués y la presidencia de la Internacional Socialista, su gestión ha dejado a muchos con la sensación de que la ONU navega sin rumbo. La posibilidad de que un directivo del fútbol mundial, con experiencia en organizar Mundiales pero ninguna en diplomacia, tome el relevo ha desatado el escepticismo.
Infantino deja la FIFA en diciembre: ¿casualidad o preparación?
El propio Infantino habría manifestado su deseo de postularse como un mandatario ecuánime, imparcial e independiente, según fuentes cercanas. Su salida de la FIFA está prevista para diciembre, justo cuando la ONU se prepara para elegir nuevo secretario general. La coincidencia temporal alimenta las especulaciones. Algunos incluso apuntan a que quiere adaptar el emblema de la organización «a los nuevos tiempos», una declaración que muchos interpretan como un intento de modernizar –o desvirtuar– la imagen de la institución.
Reacciones: entre la broma y la alarma
La idea de que un personaje envuelto en la polémica del Mundial de Catar pueda dirigir la diplomacia mundial provoca desde burlas hasta indignación. Hay quien lo ve como el máximo trolleo político; otros creen que es la gota que colma el vaso de una organización que ya nadie toma en serio. Lo cierto es que la simple posibilidad –confirmada por varias filtraciones– ha abierto un debate inesperado sobre el futuro de la gobernanza global.
Cierre: Si la maniobra prospera, la ONU pasaría de la pachorra diplomática a un show de marketing global. O quizá es solo humo: al fin y al cabo, Infantino tiene más líos que la FIFA bajo el brazo. La partida no ha hecho más que empezar.