Wallapop se convierte en el nuevo escaparate de masajistas con 'servicios especiales'
La plataforma de compraventa de segunda mano se ha convertido, para sorpresa de muchos, en un hervidero de anuncios de supuestas masajistas que ofrecen mucho más que relajación. Lo que comenzó como una observación en un foro de economía ha destapado una realidad que escapa al control de la aplicación, donde la línea entre un masaje terapéutico y la prostitución encubierta se difumina hasta casi desaparecer.
La proliferación de estos anuncios, a menudo con fotografías explícitas y descripciones ambiguas, ha generado un debate sobre la efectividad de los controles de las plataformas y la normalización de ciertas prácticas. Usuarios señalan que, ante la caída de webs de contactos tradicionales, aplicaciones como Wallapop o Vinted se han convertido en un refugio para quienes buscan ofrecer y demandar servicios sexuales, a menudo bajo la apariencia de masajes 'relajantes' o 'terapéuticos'.
La picaresca digital y la falta de control
Los comentarios apuntan a una estrategia clara: utilizar términos como "masajista" para atraer a clientes que buscan servicios sexuales, mientras se esquivan las normativas de las plataformas. Las descripciones suelen ser un juego de palabras entre "técnicas de masaje" y "servicios especiales", acompañadas de precios que varían considerablemente, desde los 10 euros hasta cifras más elevadas, con ofertas de "precios negociables" o "experiencia en diversas técnicas".
La situación plantea interrogantes sobre la capacidad de las plataformas para detectar y eliminar este tipo de contenido. Mientras algunos usuarios denuncian la falta de rigor, otros señalan que la propia naturaleza de los anuncios, que a menudo incluyen fotos sugerentes y un lenguaje doble sentido, hace que sea difícil de erradicar sin caer en la censura o la ambigüedad.
El 'final feliz' como eufemismo
El término "masaje con final feliz" se ha popularizado como un eufemismo directo para referirse a servicios sexuales. Lo que antes se ocultaba tras códigos o citas privadas, ahora se anuncia abiertamente, aunque de forma velada, en plataformas de uso masivo. La discusión en el foro revela una aparente aceptación de esta realidad, con algunos usuarios defendiendo que "el oficio más viejo del mundo" siempre encontrará su cauce, independientemente de las prohibiciones.
La normalización de estos anuncios, según algunos, se debe también a la evolución de la percepción social. Masajes "sensitivos", "tántricos" u "orientales" se han introducido en el mercado, difuminando aún más los límites y haciendo que la "estimulación" se vea como algo "natural y sanador" en lugar de "pecaminoso o guarro". La cuestión es si plataformas como Wallapop son conscientes de la magnitud del problema o si, por el contrario, prefieren mirar hacia otro lado ante el volumen de negocio que, indirectamente, pudieran estar generando.
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