Récord de autónomos en España: ¿emprendimiento o precariedad encubierta?
En enero de 2026, las cifras oficiales marcaban un nuevo récord de afiliados al RETA, con más de 3,4 millones de autónomos en España. Sin embargo, tras el agregado se esconde una realidad desigual: el crecimiento se concentra en apenas cuatro comunidades (Madrid, Cataluña, Andalucía y Comunidad Valenciana), mientras sectores tradicionales como el comercio vasco pierden 7.500 autónomos en una década. El debate no se centra en el número, sino en la naturaleza de ese aumento.
La paradoja del RETA: más autónomos, menos peso relativo
Desde 2012, el peso de los trabajadores por cuenta propia sobre el total de empleo ha caído al 15,7%, según datos de la Seguridad Social. Es decir, aunque el número absoluto crece, el empleo por cuenta ajena lo hace más rápido. Esto desmonta el relato de una economía de autónomos imparable. Lo que sí crece es la precariedad externalizada: las empresas recurren a falsos autónomos para eludir costes laborales, especialmente en construcción, reparto, consultoría y plataformas digitales.
Tarifa plana: subvención de doce meses, precariedad de por vida
Las ayudas públicas, como la tarifa plana de 80 euros al mes durante el primer año, incentivan el alta de nuevos autónomos. Pero, según se argumenta en el análisis, muchos no superan el segundo ejercicio fiscal. Cuando la subvención se acaba, la cuota se dispara y el negocio, a menudo, no es viable. El resultado es una rotación constante de autónomos que no consolidan actividad, mientras las empresas se ahorran contratos indefinidos.
El falso autónomo como nuevo proletariado
La figura del falso autónomo se ha normalizado: sin vacaciones pagadas, sin baja por enfermedad, sin indemnización. Un autónomo que sufre un accidente no laboral cobra alrededor de 400 euros de baja, pero luego debe pagar la cuota de 300 euros, quedándole apenas 100 euros para subsistir. Este sistema externaliza el riesgo sobre el trabajador, que asume la volatilidad mientras la empresa obtiene flexibilidad y el Estado recauda cotizaciones sin tener que pagar prestaciones por desempleo.
El debate deja una pregunta abierta: ¿cuánto durará este modelo si se paralizan los sectores que lo sostienen (construcción, reparto, consultoría)? Mientras tanto, el récord de autónomos es también el récord de una precariedad que se disfraza de emprendimiento.
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