¿Fusiló Durruti a las prostitutas del frente? La leyenda que divide a los historiadores
A finales de julio de 1936, la columna de Buenaventura Durruti partió hacia Zaragoza desde Barcelona. Entre sus filas, un grupo de mujeres del barrio chino de Barcelona se alistó como milicianas. Según la versión que recoge Joaquín Bardavío en *Los Diarios de la Guerra*, habrían provocado bajas entre los combatientes por transmisión de enfermedades de transmisión sexual, y Durruti ordenó fusilarlas. La historia, sin embargo, es rechazada por biógrafos como Abel Paz, quien la considera un bulo propagado por el gobierno republicano –para desprestigiar a las milicias anarquistas– y aprovechado por la propaganda franquista.
Dos lecturas de un mismo episodio
Quienes sostienen la versión del fusilamiento apelan a testimonios como el del sacerdote Arnal, que menciona que Durruti insistió en solucionar el «problema» de las prostitutas en el frente, aunque Arnal asegura que fueron evacuadas en tren hacia Barcelona. También citan a «El Campesino», que habría usado métodos expeditivos similares. En contra, el historiador Abel Paz, máximo especialista en la figura de Durruti, niega tajantemente que ocurriera un fusilamiento. La única fuente que lo desmiente, según los defensores de la tesis, sería la pareja del líder anarquista, en una entrevista a *Interviú* 40 años después.
El contexto político y sexual
El debate no es solo histórico: la CNT defendió la reforma sexual y la despenalización de la homosexualidad (entonces llamada «inversión»), y en la zona republicana no hubo persecución sistemática, a diferencia de la zona nacional. La controversia sobre Durruti se enmarca en la lucha por el relato de la Guerra Civil, donde cada bando busca apropiarse de la figura del anarquista más carismático.
El dato que descoloca: pese a la supuesta «unanimidad» que algunos defienden, la mayoría de historiadores contemporáneos –entre ellos Abel Paz– consideran la ejecución masiva una leyenda sin fundamento. El lector puede decidir a quién concede más crédito: a un blog de Internet o al biógrafo de referencia.