Colonos israelíes marchan a las ruinas de Gaza: la petición de anexión y expulsión de palestinos gana fuerza
La imagen de decenas de colonos israelíes dirigiéndose a las ruinas de Gaza no es una excursión simbólica. Los manifestantes, entre los que se encontraba una colono de origen ruso que declaró que los palestinos "deberían dispersarse por el mundo", han reavivado la demanda de anexión total de la franja y la expulsión de su población nativa. El contexto no es inocente: según los datos que circulan, el acuerdo impulsado por la administración Trump prometía una retirada israelí del 100% del territorio de Gaza, pero a día de hoy Israel ocupa el 70% y no hay señales de repliegue.
Las dos caras de la misma moneda
Por un lado, los partidarios de la anexión argumentan que la tierra debe quedar bajo control israelí y que la población palestina debe ser reubicada, una postura que encuentra eco en sectores radicales. Por otro, quienes defienden los derechos palestinos recuerdan las resoluciones de la ONU y la investigación de la CPI que califica la situación de exterminio masivo. La brecha es insalvable: mientras unos apelan a un derecho histórico, otros señalan la ocupación ilegal y el desplazamiento forzoso.
Datos que pesan
El dato más llamativo del debate es la discrepancia entre lo prometido en el acuerdo Trumpstein —retirada total— y la realidad sobre el terreno, con un 70% ocupado. La cifra, citada por analistas, pone en cuestión la viabilidad de cualquier solución negociada. Mientras tanto, la marcha colono refuerza la percepción de que el conflicto se encamina hacia una anexión de facto.
La presión colono no es nueva, pero su irrupción en las ruinas de Gaza eleva el tono. Queda por ver si este pulso se traduce en una escalada diplomática o si, como ha ocurrido otras veces, el establishment israelí frena a los radicales para no precipitar un aislamiento internacional.