Por qué hay quien se arrepiente de haber elegido la vida cómoda con su pareja
¿Qué pesa más en una decisión de pareja: el proyecto de futuro compartido o la comodidad del presente? Nueve años y medio después de elegir a una mujer que le ofrecía estabilidad económica y arraigo, un hombre se plantea si no debería haber optado por la vía del esfuerzo: una relación internacional que le exigía trabajo, mudanza y familia. La metáfora que utiliza es la de la vida fitness —la disciplina que construye algo— frente a la vida fatness —la comodidad que acaba en una bola enorme de arrepentimiento—.
La dicotomía fitness/fatness en las relaciones
El autor del relato, que alquila su historia a través de una metáfora deportiva, distingue entre dos modelos de vida en pareja: uno que exige activarse, buscar un trabajo duro y emigrar para construir un proyecto junto a una mujer extranjera; otro que se conforma con lo que ofrece el entorno, aceptando la ayuda de la familia política. Su decisión, tomada hace casi una década, fue quedarse con la opción que califica de fatness: una pareja española que le proporciona un sueldo de 2.000 euros mensuales —presuntamente del suegro— y una vida sin grandes sobresaltos. Ahora, sin embargo, siente que el tiempo perdido no se recupera y que la seguridad se ha convertido en una trampa.
El precio de la comodidad: dependencia y falta de propósito
Los análisis que han circulado en torno a este caso apuntan a que la verdadera condena no fue la elección en sí, sino el uso de la pareja como vehículo para obtener un estilo de vida. Uno de los comentarios más lúcidos señala: «El error no fue escoger entre una croata y una murciana. Fue tratar a ambas como vehículos para obtener una vida». La dependencia económica, lejos de liberar, ha generado una sensación de vacío que el protagonista describe como «estar muerto en vida». Su pareja, a la que califica de «vaga premium», se presentó a una oposición de C2 con una hora de estudio diaria durante tres meses y obtuvo un 38 sobre 100: un dato que ilustra la falta de ambición compartida. La consecuencia es que él se ve forzado a esperar la herencia del suegro como única salida, mientras su propia iniciativa se desvanece.
Las lecciones de la bifurcación no tomada
La mayoría de las reflexiones coinciden en que el arrepentimiento actual es un espejismo: la otra opción también habría tenido sus problemas. «Si te hubieras ido con la otra, también te estarías quejando», resume una de las voces más pragmáticas. La añoranza de la croata, dicen, es en realidad la añoranza de la juventud y de la ilusión de que todo iría bien. El problema de fondo no es la elección de pareja, sino la actitud: quien considera a la otra persona un instrumento para cubrir sus carencias, sea de dinero o de propósito, terminará igualmente insatisfecho. La verdadera vida fitness, sostienen, no depende de con quién te emparejes, sino de lo que estés dispuesto a construir por ti mismo.
La moraleja que queda no es exactamente edificante, pero tiene un punto de verdad incómoda: al final, tal vez la única elección sensata sea no convertir a tu pareja en un instrumento para tapar tus propias carencias. Porque si lo haces, da igual que elijas la aventura o la comodidad; acabarás mirando atrás y preguntándote qué hubiera pasado. Y esa pregunta, lo sabes, no tiene respuesta.