Confebask alerta: el bienestar vasco ya no está garantizado
La patronal vasca ha endurecido este miércoles su diagnóstico sobre el momento económico que atraviesa Euskadi. Convencida de que el modelo que ha sustentado el bienestar durante décadas ya no ofrece las mismas certezas de cara al futuro, Confebask ha hecho un llamamiento a una «toma de conciencia» de que el nuevo escenario exige un «pacto de país» para elevar la competitividad. Tamara Yagüe, presidenta de la organización, señaló el absentismo, el estancamiento industrial y la falta de talento como los principales desafíos.
Los tres frentes que preocupan a la patronal
El absentismo laboral, que en Euskadi supera la media estatal, reduce la productividad y encarece los costes. La industria vasca, tradicional motor de la economía, atraviesa un estancamiento que no se compensa con los servicios. Y la llamada «falta de talento» se ha convertido en un mantra que, para algunos analistas, oculta el verdadero problema: salarios insuficientes para atraer y retener trabajadores.
¿Falta de talento o falta de salario?
Mientras Confebask pone el foco en la dificultad para encontrar perfiles cualificados, una corriente de opinión sostiene que lo que realmente falta es mano de obra dispuesta a trabajar por las condiciones actuales. «Talento es lo que tenían Bach y Mozart —se argumenta—; para picar teclas de IA no hace falta talento, hace falta un salario digno». El debate trasluce una tensión entre la narrativa empresarial y la realidad del mercado laboral.
La advertencia de Confebask llega en un contexto de incertidumbre global, pero con un mensaje local muy claro: si no se remedia, el estado de bienestar vasco, históricamente blindado por la concertación social y el tejido industrial, podría resentirse. El problema es que las soluciones propuestas —más flexibilidad, menos absentismo, atraer talento— chocan con la falta de concreción en las políticas y con un clima social que algunos califican de «radicalizado». La pregunta que queda en el aire es si el pacto de país que pide la patronal es viable cuando las posiciones parecen tan alejadas.