El Euromillón: el premio que Hacienda convierte en una deuda eterna
Ganar el Euromillón no es el final del problema fiscal, es el principio. El 20% sobre el premio es solo la primera mordida. Después vienen el Impuesto sobre el Patrimonio, el de la vivienda, el de las donaciones, el de sucesiones... La lista parece infinita, y la Agencia Tributaria no duda en inventar nuevos conceptos para exprimir al premiado.
Un caso reciente ilustra hasta dónde llega la creatividad recaudatoria: un pensionista con una pensión de 974 euros y apenas 1.500 euros en su cuenta recibió una reclamación de 7.000 euros porque su vivienda no era considerada habitual, y el motivo era que gastaba poca luz. Sí, poca luz. Presentó papeles hasta de la Policía, pero nada: el dinero, y punto. La cuenta era inembargable, pero la oficina de Hacienda seguía abierta.
La conclusión que se extrae es que el Estado considera que todo le pertenece, y que al ciudadano solo le deja temporalmente creer que es suyo. Te gravan cuando lo ganas, cuando lo gastas, cuando lo ahorras, cuando lo donas y cuando te mueres. Por eso, algunos analistas recomiendan no dejar ni un euro en cuentas españolas si hay litigios con Hacienda, y otros van más allá: si te toca el gordo, paga el 20% y huye a Suiza o a cualquier paraíso fiscal. Pero no todos se fían: un premio modesto puede ser más vulnerable que una gran fortuna, y la banca suiza no es para cualquiera.
Mientras tanto, la pregunta sigue abierta: ¿cuántas veces puede Hacienda cobrarte por el mismo dinero? La respuesta, según los afectados, es infinita.