Contaminación fecal en playas y piscinas: el riesgo real de las bacterias
Con la llegada del calor, el riesgo de contaminación bacteriana en aguas de baño se dispara. No es una exageración: los últimos análisis oficiales han obligado a cerrar al baño varias playas en Bizkaia por presencia de bacterias fecales. El problema, sin embargo, no es nuevo ni tiene el origen simplista que algunos señalan.
Las playas afectadas en Bizkaia
El área de Salud Pública del Gobierno vasco recomendó el 30 de junio de 2026 no bañarse en cinco playas de Bizkaia: Ea, Isuntza, Muriola, Arrigorri y Karraspio. La causa, según el informe, fue la alteración de la calidad del agua por las lluvias. Además, desde el inicio de la temporada el 1 de junio, otras cuatro playas (Las Arenas, Toña, Karraspio Txiki y Portu Txiki) ya estaban señaladas por no superar la evaluación de calidad del año anterior.
El peligro no está solo en las playas
Aunque el foco esté en el litoral, las piscinas no se libran. La falta de un correcto mantenimiento del cloro y la filtración puede convertir cualquier chapuzón en un foco de infección. Bacterias como la Escherichia coli (E. coli) son las más comunes, aunque también pueden aparecer otros patógenos. Las autoridades sanitarias recuerdan que la vigilancia debe ser constante, especialmente en épocas de alta afluencia.
Un problema que va a más
Los episodios de contaminación fecal en aguas de baño se han repetido en los últimos veranos, vinculados a lluvias torrenciales y desbordamientos de sistemas de saneamiento. Mientras no se refuercen las infraestructuras y los controles, estas alertas serán cada vez más frecuentes con las olas de calor. Los datos del Gobierno vasco anticipan una tendencia que podría extenderse a otras comunidades autónomas.