Ceuta y Melilla: la cesión exprés a Marruecos que nadie ha votado
Las 50.000 personas que entraron en Ceuta entre el 30 y el 31 de julio de 2026 no fueron un accidente migratorio. Fueron la demostración de que Marruecos puede abrir la frontera a voluntad. La comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso el pasado 3 de septiembre no hizo sino confirmar un salto: de la co-soberanía como escenario de contención se ha pasado a la cesión exprés de las dos ciudades sin contraprestación. La referencia al apaciguamiento de Chamberlain en Múnich se repite: ceder territorio a cambio de tiempo, el mismo esquema.
La crisis de julio: un ensayo con resultados medibles
Entre el 30 y el 31 de julio de 2026, las estimaciones del Departamento de Seguridad Nacional hablaban de unas 49.000 entradas; el Gobierno elevó el balance a más de 50.000 en apenas 24 horas. No fue un accidente, según coinciden los análisis: Marruecos demostró su capacidad para abrir la frontera a escala arbitraria. La respuesta del Ejecutivo fue la que ya se había visto en otras ocasiones: 45 policías y 20 funcionarios para «agilizar las expulsiones», mientras se recortaban recursos. Lo que pasó en Ceuta no es un problema migratorio, es una presión deliberada.
El plan de Marruecos: más allá de la co-soberanía
La co-soberanía es el bálsamo para que la cesión entre sin ruido. Marruecos tiene un plan real: Ceuta como zona económica exportadora integrada en la amplia zona industrial y manufacturera de Tánger-Med, que se expande por todo el norte; Melilla como hub logístico con Nador como bandera. Detrás del teatrillo político hay una morterada de hasta 200.000 millones de dólares en los próximos cinco años, con capital estadounidense, israelí, europeo y chino. Mientras tanto, España plantea convertir las ciudades en zonas militarizadas, para defender qué exactamente frente a un plan industrial-logístico de esa magnitud.
Legalidad y Constitución: ¿puede el Gobierno ceder territorio?
En el ordenamiento jurídico español, una cesión unilateral de Ceuta realizada por el Gobierno al margen de los procedimientos legales sería nula de pleno derecho, inconstitucional y un ataque directo al principio de soberanía nacional fijado en el artículo 1.2 de la Constitución. La soberanía reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. No se consolida como decisión de todo el Estado sin respaldo parlamentario ni la firma del jefe del Estado. Lo demás es postureo, si las fuerzas políticas lo respaldan solapadamente, lo que complica el escenario electoral.
El factor militar: capacidad logística y OTAN
España está en un callejón sin salida. Un general jubilado afirmó que la capacidad logística del Ejército (munición, combustible, recambios) no va más allá de 48/72 horas en caso de despliegue general, y la OTAN jamás ayudaría a España si esta es la que ataca. Si el Ejército de Marruecos cruza el Estrecho, antes de fin de mes estarían en Roncesvalles. La inacción del Gobierno busca el agotamiento y la rendición de los ceutíes: que pierdan la esperanza y huyan. Un dato que ha levantado ampollas: se destinan entre 15.000 y 20.000 euros diarios en comida para quienes han entrado, con hasta cuatro camiones de suministros, en contraste con la ayuda prestada en la DANA.
Mientras tanto, las encuestas apuntan a que la mayoría de los residentes españoles prepara la huída. Si Ceuta se queda sin españoles, la pregunta sobre a quién pertenece Marruecos se responderá sola. El análisis se atasca en la misma contradicción: los hechos apuntan a una cesión orquestada, pero la Constitución y la opinión pública la harían ilegal. La brecha entre lo que se cuece en los despachos y lo que permite la ley no ha hecho más que abrirse.