La DGT multará con 200 euros y 4 puntos los adelantamientos desde octubre de 2026
A partir del 1 de octubre de 2026, la DGT aplicará hasta seis nuevas normas para adelantar en autopistas, autovÃas y carreteras convencionales. Las sanciones: 200 euros y pérdida de 4 puntos del carnet. La reforma, aprobada en Consejo de Ministros, introduce requisitos más restrictivos que, según el organismo que dirige Pere Navarro, buscan reducir la siniestralidad. Sin embargo, el escepticismo entre los conductores es mayúsculo: muchos ven una nueva vÃa de recaudación más que una medida de seguridad.
Las seis nuevas reglas para adelantar
La DGT ha publicado el texto definitivo que modifica el Reglamento General de Circulación. Aunque no se han detallado todas las novedades en la noticia de Luis Miguel Lozano en MSN, se sabe que afectan tanto a adelantamientos en carreteras con doble sentido como en autovÃas. Entre los cambios, se exige mayor distancia lateral al rebasar ciclistas y se limita la posibilidad de adelantar en ciertos tramos. Los conductores que incumplan se enfrentan a una sanción económica y pérdida de puntos que, para muchos, es la gota que colma el vaso tras años de endurecimiento progresivo.
La reacción en los foros de debate ha sido contundente. Se critica que la DGT se centra en recaudar más que en educar, y se señala la falta de atención a prácticas peligrosas como circular por el carril izquierdo sin adelantar o el comportamiento de algunos ciclistas en carretera. Un conductor relató que de madrugada el 80% de los vehÃculos circulaban por el carril central en una autopista de tres carriles, ignorando la norma de mantener la derecha.
¿Recaudación o seguridad? El debate abierto
La discordancia entre el discurso oficial de la DGT (reducir accidentes) y la percepción ciudadana (aumentar la recaudación) es patente. Mientras que algunos argumentan que las nuevas normas son necesarias para proteger a los más vulnerables, como ciclistas y peatones, otros sostienen que la administración usa la seguridad como excusa para exprimir a los automovilistas. La historia reciente no ayuda: desde la implantación del carnet por puntos hasta la obligatoriedad de la V16, cada nueva regulación ha ido acompañada de un incremento de sanciones.
Un detalle recurrente en las crÃticas es la dificultad práctica de cumplir las normas. LÃmites de velocidad en zonas interurbanas reducidos a 50 km/h o incluso 30 km/h obligan a ir constantemente frenando, algo para lo que los coches convencionales no están diseñados. Además, la coexistencia con ciclistas que ocupan el carril genera tensión: hay quien asegura que es más seguro arriesgar a atropellarlos que adelantarlos, una afirmación extrema que refleja el clima de hostilidad.
El contexto polÃtico de la medida
Algunos participantes en el debate vinculan la polÃtica de la DGT con el partido de Pere Navarro, el PSOE, y recuerdan que tanto PP como PSOE han mantenido una lÃnea similar en seguridad vial. La sensación de que el coche privado está siendo demonizado es generalizada. Desde la DGT insisten en que el objetivo es la tolerancia cero con la siniestralidad, pero para muchos conductores la letra pequeña es otra: cada vez es más caro y complicado desplazarse en coche.
¿Realmente reducirán estas normas los accidentes o solo la capacidad de los conductores para llevar una vida normal? La respuesta no está clara, pero la desconfianza hacia el relato oficial crece a la par que las nuevas multas.