Tauste: detenidos la hija y la pareja por el doble crimen
La Guardia Civil ha detenido a dos personas como presuntas autoras del doble homicidio que ha dejado en estado de shock a Tauste (Zaragoza). Las víctimas, Javier Sánchez, exsecretario general de UAGA, y Esther Latorre, aparecieron muertas en su vivienda en la noche del sábado. Los cuerpos tenían signos de violencia y marcas de arma blanca. Los arrestados: una de las hijas del matrimonio y su actual pareja, un varón de origen colombiano.
Un crimen con trasfondo sindical, político y patrimonial
Sánchez y Latorre no eran un matrimonio cualquiera en el mundo agrario aragonés. Él había sido secretario general de UAGA, la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón. Ella, vinculada también a UAGA, era miembro de la ejecutiva intercomarcal de Izquierda Unida en Zaragoza. Ese doble perfil ha marcado la cobertura: no todos los titulares han subrayado la militancia política de las víctimas, y el matiz ha alimentado la sospecha de que el relato mediático se ha quedado corto.
En el otro lado del espejo aparece el patrimonio. La familia tenía bienes rurales, tierras y una casa en el municipio zaragozano. La herencia, la linde y las propiedades son el telón de fondo de muchas crónicas negras en el campo, y este caso no ha escapado a esa lectura. De momento, ninguna fuente oficial ha confirmado que el móvil fuera económico, pero la hipótesis circula entre los vecinos.
El perfil de los detenidos: drogas, un año sabático y un novio colombiano
Lo que se sabe de la hija detenida es un retrato complejo. Vecinos de Tauste la describen con un historial de problemas con las drogas y tratamientos; también habría pasado un año sabático en la India. La pareja, un varón de origen colombiano algo más joven, aparece en las informaciones como su actual compañero. Nada de eso convierte a nadie en culpable, pero ha sido suficiente para que las redes construyan, cada cual a su manera, un relato del crimen.
Hay quien sostiene que el caso es un ejemplo extremo de violencia filio-parental agravada por una pareja con inestabilidad. Otros prefieren esperar a la instrucción: la Guardia Civil sigue tomando declaraciones y las autopsias están en curso. La única certeza es que los dos detenidos dormirán esta noche en dependencias policiales a la espera de pasar a disposición judicial.
La política se cuela en la crónica de sucesos
El doble asesinato se ha convertido en un campo de batalla ideológico. Para unos, la militancia de las víctimas en Izquierda Unida desmonta la imagen del “progresismo bueno”; para otros, la nacionalidad del detenido es la clave que la prensa oculta. Ambas lecturas simplifican una realidad que la investigación aún no ha cerrado. Los datos disponibles no avalan generalizaciones: hablan de dos personas fallecidas y de dos detenidos en calidad de presuntos.
Una anécdota ilustra hasta dónde llega la politización. En las últimas elecciones municipales, Javier Sánchez se presentó por Izquierda Unida y obtuvo 160 votos en un pueblo de 7.000 habitantes. Para unos, ese resultado demuestra su supuesto aislamiento social; para otros, es la lógica de un municipio donde todo el mundo se conoce. La justicia, mientras tanto, hace su trabajo.
El caso queda donde lo dejaron los hechos: dos detenidos, una causa abierta y un pueblo que entierra a sus vecinos. La tentación de encajar el doble crimen en un molde político previo es comprensible, pero peligrosa. Aquí no hay relato que valga: hay una instrucción que tendrá que demostrar, con pruebas, lo que ocurrió la noche del sábado en Tauste.