Laura de Chiclana: la periodista que desafió el relato sionista de Horizonte
El pasado jueves, la periodista Laura de Chiclana, corresponsal de Mediaset en Israel, cometió el pecado de decir la verdad en televisión. Conectada en directo con ‘Horizonte’, el programa de Iker Jiménez, relató cómo las personas no judías tienen prohibido el acceso a los refugios antiaéreos en territorio israelí. Lo que siguió no fue un debate, sino un ajuste de cuentas: Carmen Porter, esposa de Jiménez, la desmintió en el acto, supuestamente con datos de fuentes oficiales israelíes. El espectáculo dejó al descubierto algo que muchos sospechaban: la línea editorial del programa ha virado bruscamente hacia el sionismo más acrítico.
El incidente en directo: lo que dijo Laura y cómo la callaron
Laura de Chiclana explicó que en las zonas judías, los no judíos no tienen permiso para entrar en los refugios comunitarios durante los bombardeos. En Haifa, donde viven árabes israelíes, la falta de refugios deja a tres millones de personas desprotegidas. La respuesta de Porter fue inmediata: descalificó el testimonio con datos de la cuenta oficial del gobierno israelí. Sin embargo, varias voces señalan que la normativa discriminatoria existe en refugios privados y que, en la práctica, el acceso está restringido. La periodista fue dejada en evidencia por la presentadora, y desde entonces, no ha vuelto a ser invitada.
El giro sionista de los Jiménez: de la ufología a la propaganda
Desde el 7 de octubre de 2023, el tratamiento de ‘Horizonte’ sobre el conflicto palestino-israelí ha cambiado radicalmente. Personajes como el coronel Baños, que matizaba la narrativa oficial, han sido sustituidos por analistas más afines: el británico Garat, claramente proisraelí, ha ocupado su lugar. La presencia habitual de Martin Varsavsky, conocido por sus vínculos con Epstein, y de otros activistas sionistas como Ramajo, refuerza la sensación de que el programa se ha convertido en un altavoz de la propaganda israelí. Los que osan discrepar, como Baños o la analista Talegón, son silenciados o directamente apartados.
¿Quién controla realmente Horizonte?
La pregunta que flota es si la línea editorial responde a presiones externas o a una convicción personal. Las conexiones de Porter y Jiménez con entidades como ACOM (el lobby proisraelí en España) son conocidas. El hecho de que, en el mismo programa, se desmienta a una corresponsal en el terreno con datos de Twitter de cuentas oficiales israelíes sugiere que la verdad incómoda no tiene cabida. Mientras, la audiencia que antaño confiaba en Jiménez como contrapunto al mainstream televisivo empieza a sentirse traicionada.
La pregunta que queda en el aire es si el público de Horizonte, históricamente crítico con el poder, tolerará este giro. O si, como advierten algunos, el programa ha sacrificado su credibilidad en el altar de los shekels.
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