Mantener un utilitario cuesta ya más de 200 euros al mes
El I Estudio sobre hábitos de movilidad y uso del coche en España (2026), presentado por Amovens, ha confirmado lo que muchos conductores intuyen: el coche se ha convertido en un sumidero de dinero. El 68% de los conductores españoles afronta un gasto continuo por su vehículo, y el desglose para un utilitario normalito explica por qué.
El cálculo es rápido. Un Seat Ibiza de 18.000 euros, vendido a los diez años por 8.000, pierde 100 euros al mes en depreciación. Añada 30 de seguro, 4 de ITV, 18 de mantenimiento, 6 de permiso de circulación y 10 de limpieza: 170 euros. Cualquier avería tonta, un cambio de correas o de pastillas, y se superan los 200. Sin contar combustible ni letra del préstamo.
Detrás de la cifra se esconde una guerra política silenciosa. Mientras las rentas altas esquivan el problema con el renting, al resto se le recuerda que existe el transporte público. El mensaje es claro: el coche privado es un lujo, y quien no pueda pagarlo que se baje. Nadie dice que el coste del coche sea un problema de diseño urbano; lo dicen los números.