El Gobierno adjudica a dedo wifi gratis para el campamento de Ceuta
El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones adjudicará esta semana a Telefónica, por procedimiento de emergencia y sin publicidad previa, tres suministros de red para instalar otros tantos puntos de wifi gratuito en los campamentos de migrantes de Ceuta. A ellos se suman 33 carpas nuevas en el campamento del puerto. Ni licitación pública ni anuncio en los portales de contratación: la operación se ampara en la excepcionalidad que permite adjudicaciones directas. El paquete de conectividad aterriza donde falta casi todo lo demás, y ahí arranca el cruce de reproches.
Contratación de emergencia: sin concurso no hay precios
La urgencia tiene defensa: los plazos de un concurso público —presentación, mesas, recursos— no encajan con una crisis abierta. Y tiene coste: sin concurrencia no hay competencia de precios ni comparación de ofertas, y el rastro documental queda reducido a la firma. Los tres puntos prometen alta velocidad; no constan coste unitario, duración ni detalle de los suministros.
Marruecos, Schengen y la aritmética de la presión
La lectura geopolítica gana peso. Se apunta que Marruecos aceptó de vuelta a unas 70.000 personas como aviso, a cambio de una cifra indeterminada de millones europeos. La comparación incomoda: si a la UE entran del orden de 300.000 personas al año sin visado en regla, Ceuta habría absorbido en una semana la cuarta parte de ese flujo anual. Sin la colaboración marroquí, sostienen los análisis más pesimistas, el enclave no aguanta; y sin aguante, los traslados de emergencia a la península tensionarían Schengen.
El wifi no calienta
El reproche más repetido no es técnico, es de prioridades. Conectar a quien duerme en una carpa resuelve un problema real —trámites, familia, información— y deja intacto el que salta a la vista. La pregunta circula: por qué la conectividad entra en el primer paquete y el alojamiento no. En paralelo, se especula con que los puntos de acceso podrían servir además para monitorizar el tráfico. Nada lo confirma.
Las cifras están encima de la mesa y el nudo sigue entero: por qué el wifi abre la lista y hasta cuándo aguanta Ceuta como amortiguador de una presión que no controla. La respuesta oficial, de momento, no ha llegado.