¿Cuántos muertos hacen falta para que la frontera de Ceuta se convierta en un problema de Estado? La cifra de 86 fallecidos en la entrada masiva ya no es un expediente humanitario: es un arma política. La entrada masiva de personas migrantes en Ceuta, con un balance de 86 muertos, ha reventado el debate político. La cifra es ya un arma arrojadiza: el Gobierno de Pedro Sánchez es señalado por la supuesta “efecto llamada”, mientras otros ponen el foco en la gestión marroquí y en las mafias que organizan el salto.
El efecto llamada, bajo sospecha
No hay una sola lectura. En la trinchera del Ejecutivo se insiste en la cooperación con Marruecos; enfrente, quienes ven una “operación a gran escala” imposible de improvisar. Los flotadores de juguete que se mencionan en la conversación pública son la metáfora perfecta de un negocio que vende esperanza a cambio de riesgo de vida.
Una operación a gran escala
La comparación con los lemmings, esos roedores que migran en masa hacia el mar, ha circulado como sátira de la tesis del “suicidio colectivo”. Pero la pregunta incómoda sigue siendo económica: ¿cuánto cuesta no controlar una frontera exterior de la UE? El coste humano es el más alto, pero el político no le va a la zaga.
Mientras tanto, nadie pide perdón. La única certeza es que los 86 cuerpos ya no son un expediente humanitario: son un activo electoral.