PIB al alza, bolsillo a la baja: la triple tormenta económica que no cesa
El PIB español crece al 2,6% según el Gobierno, y Funcas lo sitúa en el 2,4%. Cifras que cualquier país europeo firmaría. Pero el ciudadano de a pie no lo nota. La OCDE advierte: el poder adquisitivo de los sueldos ha perdido dos puntos desde 2021. El salario real subió un 2% el último año, pero aún está un 2% por debajo del nivel prepandemia. El SMI ha escalado a 1.221 euros al mes en 14 pagas (1.424 en 12), pero el resto de salarios no van al mismo ritmo.
El divorcio entre macro y microeconomía
El crecimiento agregado no se traslada a los bolsillos. La productividad está estancada y las presiones inflacionarias anticipan más tensiones. Mientras el Euríbor sigue al alza –aunque el hilo no da la cifra exacta, su tendencia es clara–, la vivienda se dispara. Quien tiene hipoteca variable lo sufre; quien la tiene fija, como algún afortunado, se libra. Pero la mayoría no indexa su sueldo al IPC.
Dos visiones de futuro
Hay quien sostiene que el sistema no puede sostener este desajuste y que el ajuste será brusco: cuando se acabe el dinero de las subvenciones, se armará. Otros creen que no pasará nada más que penurias generalizadas, una erosión silenciosa sin quiebra. Ambas corrientes coinciden en que el presente es insostenible para el español medio.
El triple frente está servido: inflación que no afloja, euríbor que aprieta y vivienda que se escapa. Lo que nadie termina de explicar es por qué, con estos datos, la economía sigue tirando hacia arriba. O quizá sí: porque el PIB y la cesta de la compra ya no se miran a la cara.