El TS suspende el voto de los nacionalizados por la ley de nietos
La decisión del Tribunal Supremo de suspender el derecho a voto de los españoles que obtuvieron la nacionalidad por la ley de nietos ha caído como un jarro de agua fría entre los beneficiarios, que se sienten “despreciados”. El debate de fondo, sin embargo, es más complejo: ¿debe votar quien nunca ha pisado España?
Una decisión que no deja indiferente
Los propios nacionalizados han denunciado el desprecio, pero entre los contrarios se argumenta que la medida solo afecta a quienes obtuvieron la nacionalidad mediante una orden ministerial que relajaba los requisitos, no a los que cumplieron la ley. La caja de los truenos está abierta.
Voto sin arraigo: la piedra angular
El argumento más repetido es de sentido común: ¿en qué censo electoral se mete a gente que no ha residido, no reside ni va a residir en España? Mientras los extranjeros que viven aquí no votan en generales, un nuevo español sin vínculo real sí podría hacerlo. Además, estos pueden seguir votando en sus países de origen.
Curiosamente, en Galicia los nietos de emigrantes ya votan en las autonómicas, y su inclinación política se ha decantado hacia la derecha. Quizá por eso algunos ven en la decisión del Supremo un favor involuntario a la izquierda.
Con todo, la suspensión no resuelve la pregunta de fondo: ¿el voto es un derecho adquirido por nacionalidad o un privilegio que se gana con residencia? El Supremo ha movido la pieza, pero el tablero sigue abierto.