IONOS recorta 450 empleos: Arsys aún no sabe el golpe en Logroño
Hay una paradoja que resume el anuncio de esta semana. IONOS presume de vender dominios a un euro el primer año y hosting de derribo, y a la vez comunica que le sobran 450 trabajadores antes de que termine el año. La filial riojana Arsys, con 360 empleados, todavía no sabe cuántos están en esa lista. El grupo alemán pasará de 3.800 a 3.350 personas en plantilla, un ajuste global cuyo impacto concreto en Logroño sigue sin concretarse.
El 12% que las notas de prensa llaman sinergias
La aritmética es simple: de 3.800 a 3.350 son 450 puestos menos, un 12% del total. En el lenguaje corporativo eso se llama sinergias; en la calle, el que sobra. Arsys tiene 360 trabajadores y el golpe exacto sobre ellos no se ha detallado, un silencio que en La Rioja se lee como mala señal.
El patrón no es nuevo. Compras al competidor, te quedas con su cartera de clientes y a la estructura duplicada que le den por detrás. Logroño fue durante años la sede principal de Arsys; ahora queda como una sucursal más a la que, según esa lógica, le llega el turno.
Por qué un dominio a un euro acaba en recorte de plantilla
El hosting es un mercado comoditizado hasta el suelo. Hay quien lo resume en dos facturas: un dominio a 1 euro el primer año que salta a 15 el siguiente, o un proveedor que cobra 28 euros al principio y pretende 142 al segundo. Esa escalada no es un error, es el modelo: el primer año se vende a pérdida para captar, y el segundo se cobra el precio real a un cliente que, por pereza o por miedo a romper el correo, no se marcha.
Y el suelo se hunde. Los números que circulan apuntan a caídas de las búsquedas en Google del 2-3% en 2025 y del 5-8% previstas para 2026, con el tráfico sin clic ganando terreno. Menos navegación, menos webs que alojar, menos motivos para sostener la estructura.
Dónde está el margen de verdad
El dinero no sale del dominio barato, sino del cliente dormido. Renovaciones automáticas a precio alto, correo corporativo que nadie cancela, certificados, copias de seguridad y «seguridad premium» facturados aparte. Se han documentado facturas con sobrecargos por servicios que el cliente ni usa, e incluso un servidor privado virtual endosado a alguien que no tenía web. Ese es el negocio: la cartera que no mira la letra pequeña.
La paradoja final es que el modelo aguanta aunque se largue parte de la clientela, porque el que traga paga por el que se va. Con márgenes así, extraña que una compañía de este tamaño tenga que recortar 450 puestos. O quizá no tanto: el negocio que crece no es el que aloja webs, sino el que cobra a quien ya está dentro. ¿Cuántos de los 360 de Arsys seguirán en nómina cuando IONOS cierre el ajuste?