España pide a Marruecos que frene los 'vuelos patera' de Royal Air Maroc
El aeropuerto de Barajas acumula más de 400 solicitantes de asilo hacinados desde hace dos semanas. La crisis tiene un nombre: Royal Air Maroc. La compañía nacional marroquí se ha convertido en el principal vehículo de entrada de inmigración irregular por vía aérea, según fuentes policiales. El consejero de Interior de la Embajada española en Rabat ya ha intervenido para pedir a las autoridades alauitas que controlen a su aerolínea.
El colapso de Barajas y el rol de RAM
La saturación de la terminal T4 de Barajas es la punta del iceberg. Los agentes de frontera señalan que Royal Air Maroc concentra el mayor número de llegadas de personas que solicitan asilo, muchas sin documentación o con papeles falsos. La aerolínea opera vuelos nocturnos desde Casablanca que conectan con aeropuertos del Sahel y el golfo de Guinea, llenos de pasajeros que pagan tarifas no precisamente baratas. "Llegan llenos y vuelven casi vacíos", describe un análisis de la ruta. España ha activado la vía diplomática: el consejero de Interior ha trasladado a Rabat la urgencia de actuar sobre la compañía.
Las soluciones que se barajan (y las que no)
Las propuestas van desde lo técnico a lo radical. Una de las más citadas es el modelo australiano: devolver al pasajero en el mismo avión si no cumple los requisitos, y si la aerolínea se niega, prohibirle operar. Otra opción, más simple sobre el papel, sería establecer un control policial en la escalerilla: quien no tenga papeles no baja del avión. Pero la complejidad legal del derecho de asilo lo complica. Mientras tanto, crece la percepción de que el Gobierno español negocia con Marruecos un precio por la contención, como ya sucedió con las devoluciones en caliente.
El trasfondo geopolítico
La petición llega en un momento delicado: el Tribunal de la UE acaba de anular los acuerdos de pesca y agricultura con Marruecos por el conflicto del Sáhara, lo que tensa la relación bilateral. Rabat no suele ceder gratis. La UE financia generosamente a Marruecos con ayudas y trato comercial preferencial, pero la inmigración irregular sigue siendo un arma de presión. Mientras Europa discute cómo endurecer sus fronteras, España se encuentra en primera línea gestionando una crisis que no cesa.
¿Cuánto está dispuesto a pagar el contribuyente español para que Marruecos cierre el grifo aéreo? ¿Y si la solución pasa por multar o prohibir los vuelos de RAM? Por ahora, la diplomacia se mueve, pero el aeropuerto sigue colapsado.