6,75 sobre 10: el veredicto anónimo sobre el cuerpo de una mujer
Una mujer anónima recibe una nota de 6,75 sobre 10 en una comunidad virtual y la conversación dura diez mensajes. No hay delito ni escándalo: una foto, una puntuación y una reflexión involuntaria sobre cómo se mide el valor de las personas cuando el jurado es anónimo.
La conversación, encabezada por el título “Esta señora es TOP”, reúne en menos de 24 horas una decena de valoraciones. Hay quien la puntúa con un cero rotundo (por no entrar en detalles), quien se fija en el tatuaje del brazo y quien, con precisión casi burocrática, separa la nota del rostro (6,75) de la opinión sobre el resto del cuerpo. Nada nuevo bajo el sol: la cosificación masculina clásica.
Lo que sí es nuevo es el segundo plano: entre los comentarios aparece un agradecimiento por tener ante ellos a una “mujer biológica”. En plena guerra cultural por la identidad de género, hasta un simple veredicto estético se convierte en una afirmación política. La mujer de la foto no es solo una mujer; es un símbolo en la batalla entre concepciones de lo femenino.
¿Cuánto peso tiene realmente el juicio de un anónimo que escribe desde el sofá? La historia de internet está llena de 6,75 y de ceros que no significaron nada. Pero la facilidad con la que el cuerpo de una desconocida se convierte en un campo de batalla ideológico debería dar que pensar. Si ella leyera estos comentarios, ¿qué nota le pondría al jurado?