Marruecos: ¿guerra no declarada o capítulo nuevo de un conflicto eterno?
El debate sobre una respuesta militar a Marruecos ha reaparecido tras la incursión en una ciudad autónoma, calificada por algunas lecturas como invasión. La pregunta no es nueva: una de las tesis sostiene que el conflicto con el país vecino viene de lejos, desde 1973, y que cada episodio es un capítulo del mismo culebrón. Otra corriente va más allá y habla de una guerra asimétrica iniciada hace ocho años: la guerra de un pueblo contra la tiranía que lo sustenta.
Quienes piden respuesta no dudan: España debe responder, y no faltan voces que plantean el envío de la aviación militar. La réplica, sin embargo, subraya la asimetría real de fuerzas. España no dispone de arsenal nuclear ni de la capacidad de disuasión de otros actores como Irán, y su posición estratégica no compensa esa diferencia. Plantar cara, concluye esta lectura, pasó hace tiempo; el régimen actual no va a cambiar eso.
La idea de una declaración formal suena a esperar a que la jefatura del Estado haga lo que no ha hecho en décadas. Con una ciudad autónoma en el centro de la disputa, el pulso sigue abierto: nadie ha declarado la guerra, pero el debate sobre si deberíamos hacerlo ya no es tabú. La previsión más prudente es que la tensión continúe sin un desenlace militar, aunque la realidad se empeña en superar los guiones.