Ceuta: los poblados improvisados y la ironía que oculta un problema
La construcción de asentamientos informales en la playa de Ceuta ha pasado a ser un espejo de la economía sumergida. La imagen de estructuras levantadas sin permiso contrasta con la multa que, según se ha denunciado, puede costar jugar con una bowling en el mismo lugar. La disparidad de criterio no es anecdótica.
Arquitectos sin licencia
La ironía ha florecido: si vienen arquitectos e ingenieros a aportar talento, aquí demuestran que pueden construir sin planos ni visados. Pero el sarcasmo esconde una verdad incómoda: cuando no hay vivienda ni empleo formal, el hábitat se improvisa y la economía también. Las actividades informales crecen fuera de todo registro.
De las pensiones a la piratería
Circulan dos lecturas extremas. Una reduce todo a migrantes que vienen a pagar pensiones y edificar viviendas; la otra agita el fantasma de que la falta de oportunidades empuje a los recién llegados a la piratería en el estrecho. Ni una ni otra se sostienen con datos; ambas eluden el problema de fondo: la presión migratoria no se resuelve con muros ni con chascarrillos.
La pregunta por el papel de la Guardia Civil y de las instituciones sigue en el aire. Mientras no haya respuesta coordinada, los poblados seguirán creciendo sobre la arena. Y la ironía no levantará un solo muro, aunque sí quite responsabilidades.