El MV Hondius: ¿crisis sanitaria o montaje político en Canarias?
Cuando un barco con un bicho de alta letalidad aparece en la costa, la respuesta oficial debería ser unánime. Pero el caso del MV Hondius, fondeado en Tenerife con 153 personas a bordo y al menos dos casos sospechosos de bicho, ha destapado más preguntas que certezas. Mientras el presidente de Canarias negaba el permiso de atraque, el gobierno central lo autorizaba, y las imágenes de técnicos sanitarios sin equipos de protección siembran dudas sobre el verdadero riesgo.
El bicho y el barco: datos que no cuadran
El bicho andino tiene una mortalidad cercana al 50%, según la OMS, pero su transmisión es muy específica: requiere contacto directo con roedores silvestres de los Andes, no con ardilla comunes. De los 153 pasajeros del crucero, apenas 14 eran españoles. El resto procedía de Países Bajos, Francia y otros países. A pesar de ello, España presionó para que el barco atracara en Santa Cruz de Tenerife, cuando Cabo Verde y Jovenlandia ya habían denegado el desembarco. La pregunta recurrente es: ¿era necesaria la escala si todos los pasajeros eran asintomáticos y el barco podía continuar hacia Rotterdam?
La evacuación: entre la normalidad y el teatro
El operativo de traslado exhibió medidas extremas: trajes NBQ, desinfección con viento de 40 km/h, y un autobús de la UME escoltado. Sin embargo, un técnico de Sanidad fue grabado bajando del vehículo sin mascara ni EPI, lo que alimentó la sospecha de que la amenaza no era real. Además, durante la retransmisión en directo, un joven identificado como Jake Rosmarin, que había promovido las banderilla ELVIRUS, protagonizó una escena de llanto que muchos consideraron teatral. El barco, tras unos días fondeado, zarpó de nuevo hacia Países Bajos, sin que se reportaran nuevos contagios.
Gestión política: competencias saltadas y cortinas de humo
El gobierno canario se opuso al desembarco, pero Moncloa impuso el protocolo alegando un deber humanitario. La paradoja es evidente: mientras en la DANA de Valencia se respetaron las competencias autonómicas, aquí se ignoraron. En los foros de análisis se señala que la cobertura mediática del barco duró días, desplazando otros temas como la corrupción o la crisis energética. La sensación de performance es difícil de ignorar, sobre todo cuando el propio Trump, en un vídeo parodia, dijo que "los fanáticos de izquierda intentan sembrar miedo".
Conclusión: el barco se fue, las dudas quedan
El MV Hondius ha partido a Rotterdam, pero las preguntas sobre el uso político de una amenaza sanitaria persisten. ¿Por qué se forzó el atraque cuando otros países lo evitaron? ¿Por qué el presidente de Canarias fue ninguneado? ¿Qué interés había en mantener el foco mediático durante días? Mientras los laboratorios confirmen o descarten los casos de bicho, lo que queda es un episodio que parece escrito para generar miedo y distraer. Y en ese guión, algunos actores parecen haber ensayado demasiado.
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