Incendios en zonas atípicas: ¿casualidad o negocio?
Que Noruega y el bosque de Fontainebleau ardan en un mismo periodo no es normal. Y quien lo niega suele tener algo que ocultar. La simultaneidad de focos en lugares donde el fuego es casi desconocido dispara todas las alarmas.
Los focos que no cuadran
Las autoridades europeas reportan incendios en latitudes y hábitats que rara vez arden. En Noruega, con su clima húmedo y templado, los fuegos forestales son excepcionales. En Fontainebleau, un bosque histórico gestionado desde hace siglos, tampoco es habitual. «Ahí no se da un fuego si no se provoca», se ha llegado a decir.
¿Quién se beneficia?
Las explicaciones oficiales apelan al cambio climático y a la sequía, pero hay quien señala directamente a la especulación: terrenos que arden y luego se venden para recalificar. Otros apuntan a una estrategia política para empujar la agenda climática global. Incluso hay quien sugiere que la ultraderecha podría estar detrás, como provocación.
El escepticismo como método
La coincidencia de múltiples focos activos al mismo tiempo, algunos en zonas no forestales, invita a pensar en una acción coordinada, no en simples descuidos. La pregunta de fondo es: ¿quién se beneficia de que arda Europa?
Este debate no se cerrará con un comunicado oficial. El humo se disipará, pero las dudas quedarán. Lo más probable es que, como siempre, el incendio termine en beneficio de alguien con poder y recursos para esperar. La cuestión es si el relato climático servirá de cortina de humo.