La financiación monetaria del gasto público: Garzón reabre el debate
¿De dónde sale el dinero cuando el Estado gasta más de lo que ingresa? La respuesta que se atribuye a Alberto Garzón vuelve a ser la más sencilla: se imprime. Billetes de Monopoly, bajar precios por decreto, aceptar cualquier déficit con tal de no subir impuestos. La propuesta no es nueva, pero cada vez que reaparece levanta el mismo pole, y esta vez con referencias incómodas.
Hay quien pone el ejemplo de Argentina: décadas de expansionismo monetario y el resultado es inflación persistente. Y quien recuerda a Estados Unidos con su deuda sin techo, visible en tiempo real en el contador de usdebtclock.org, donde la cifra no deja de crecer mientras se discute si alguien la va a pagar. No falta tampoco quien sostiene que esto no es un experimento sino la práctica habitual: los bancos centrales llevan años comprando deuda hasta que la imprenta es casi la única política.
El lado satírico también está servido. La caricatura favorita reduce la propuesta a dos pasos: imprimir billetes del Monopoly y convertir la economía en un preciómetro por decreto. Y para quienes buscan alternativas clásicas, el viejo patrón energía de Henry Ford o el patrón trabajo aparecen como refugios frente a la deuda eterna; con la ironía de que, si se volviese al trabajo como respaldo, más de uno se quedaría sin menú.
Al final, el debate queda donde siempre: quienes creen que el dinero sale de la nada y quienes advierten de que la nada devuelve en inflación lo que se imprime. La imprenta, mientras tanto, no descansa. Tampoco los que esperan la próxima edición de la misma historia.