Nike, la caída del 80% y su expulsión del S&P 100
¿Cómo ha podido Nike perder casi el 80% de su valor en bolsa y estar a un paso de ser expulsada de uno de los índices más seguidos? La respuesta no es única, pero el dato es contundente: la compañía, símbolo del deporte durante décadas, se enfrenta a su salida del S&P 100 después de casi 18 años. Según la información difundida, la acción ha caído un 80% desde su pico de 2021. El anuncio ha sido recibido con una mezcla de satisfacción y escepticismo, especialmente entre quienes ven en Nike el ejemplo perfecto de una marca que perdió el norte.
Las causas: wokismo, competencia y estrategia
La explicación más repetida es el giro «woke» de la compañía. Nike abrazó campañas inclusivas y políticas DEI (diversidad, equidad e inclusión) que, según algunos análisis, alejaron a su base de clientes. No es una teoría descabellada: en empresas como Boeing se ha observado un fenómeno similar. Sin embargo, hay quien sostiene que el problema no es ideológico, sino de gestión. La marca abandonó su núcleo deportivo para adentrarse en el «urban style», dejando espacio a Adidas, Puma y, sobre todo, a Lululemon, que se hizo con el mercado de leggins y ropa de yoga. Además, Nike cerró tiendas en centros comerciales para trasladarse a espacios reducidos en grandes almacenes, apostando por el canal online como única vía de futuro. La estrategia, en retrospectiva, no ha funcionado.
Calidad y precio: el cóctel fatal
Otro factor que se repite es la pérdida de calidad. Los que llevan años corriendo recuerdan con nostalgia modelos como las Nike Vomero o Pegasus: suelas buenas, amortiguación excelente, materiales duraderos. Pero las últimas entregas, según se comenta en los círculos de runners, no están a la altura. El precio, mientras tanto, no ha parado de subir: se habla de zapatillas en la horquilla de 200 a 400 euros, con modelos de la línea Air Jordan que llegan a superar los 1.000 euros en el mercado reventa. Un consumidor que paga 150 euros por un par de deportivas espera un producto excepcional; si encuentra una calidad discutible, la próxima compra irá a otra parte. No en vano, el mercado ha visto florecer alternativas como Brooks, Saucony o Joma.
El futuro inmediato
La expulsión del S&P 100, que se hará efectiva el 21 de septiembre, no significa la quiebra. Nike sigue siendo un gigante en ingresos y su marca tiene un valor incalculable. Pero los inversores han sufrido: un -80% es una buena hostia, como se dice en la jerga bursátil. La pregunta es si la empresa sabrá reaccionar. El precedente de Victoria's Secret, que volvió a sus desfiles con tallas tradicionales y su acción subió un 30%, sugiere que el mercado premia el sentido común. Veremos si Nike aprende la lección o si, como otras firmas occidentales, sigue empeñada en vender un producto que nadie pide.