El socialista que predica justicia social con 19 viviendas a su nombre
Bastó un minuto de televisión desviando la atención hacia los jueces del Supremo y la monarquía para que el relato se girara contra el orador. Un conocido dirigente socialista, azote de la judicatura y de la Casa Real, acumula un patrimonio de al menos 19 viviendas, según la información publicada por Vanitatis. La escena del «rico de izquierdas» dando lecciones de ética ha reabierto el viejo debate sobre la coherencia entre el discurso y la chequera.
El personaje, que presume de izquierdismo en cada intervención, se enfrenta ahora a la pregunta incómoda: ¿cómo compatibilizar la defensa de la justicia social con una cartera inmobiliaria de esa envergadura? Hay quien ironiza con que donará parte de su sueldo a las Hermanas de la Caridad, y hasta se especula con un testamento solidario para Unicef. Pero mientras tanto, el registro de la propiedad habla por sí solo.
La contradicción no es nueva. La izquierda institucional lleva años lidiando con el síndrome del «socialista rico», ese dirigente que predica el reparto mientras multiplica sus propiedades. Los críticos señalan que, en lugar de predicar con el ejemplo, se dedican a pontificar desde un pedestal construido con plusvalías. Otros, más indulgentes, defienden que el patrimonio privado es compatible con la ideología, siempre que se contribuya vía impuestos.
El dato descoloca: 19 viviendas. Ni un piso, ni dos. Una cifra que convierte cualquier lección moral en un ejercicio de funambulismo verbal difícil de sostener.