Café de media tarde: el rito que no admite términos medios
El café de media tarde es un campo de batalla donde cada cual defiende su método con la pasión de un hincha. Hay quienes juran por el filtro de papel y quienes tiran de la cafetera italiana aunque escupa un brebaje amargo. Lo que parece una simple pausa esconde una decisión de consumo: qué grano comprar, cómo extraerlo y hasta si se admite un chorro de whisky.
Filtro de papel contra cafetera italiana
La V60 con filtro de papel gana adeptos porque deja pasar solo lo mejor: una taza limpia y con matices. La cafetera italiana, en cambio, es rápida, pero su resultado áspero obliga a veces a endulzarlo o a beberlo con leche, como admiten muchos que la usan. Esa bipolaridad marca el debate: pureza frente a contundencia, ritual frente a practicidad.
Del grano al supermercado: marcas que dividen
A la hora de elegir café, los gustos van desde las plantaciones de origen hasta las opciones de gran superficie. Lavazza Oro y L'Or de Colombia copan los elogios, pero también sorprende la línea Fuerte de Mercadona, que se cuela entre las favoritas por su relación calidad-precio. La tendencia, si nos atenemos a lo que se comparte, apunta al grano entero y al tueste reciente, aunque el bolsillo imponga límites.
El café de media tarde no se termina de decantar. La cafetera italiana aguanta bien el envite, pero la marea del café en grano de origen empuja en dirección contraria. Lo único seguro es que cada cual seguirá preparando el suyo como mejor le sepa, aunque el vecino opine lo contrario.