Five Guys en España: la hamburguesa que divide al público
Hay pocas cosas más simples que una hamburguesa y, sin embargo, esta cadena estadounidense ha conseguido convertirlas en un campo de batalla. En una ciudad como Barcelona, donde desembarcó hace tiempo, el nombre Five Guys se ha ganado a partes iguales fans y detractores. La última experiencia de un cliente: una anvorguesa (así, con v, como se llama coloquialmente) que «estaba rica», unas patatas que no defraudaron y una Coca-Cola con sabor a frambuesa. Nada del otro mundo, pero suficiente para que la pregunta vuelva a salir: ¿es cara o no lo es?
El precio, el gran escollo
Los hay que defienden que la relación calidad-precio es razonable, sobre todo por el tamaño de las raciones y la libertad de toppings. Pero el argumento en contra es igual de rotundo: «me parece muy caro», advierte un consumidor que dice ir de vez en cuando. La comparación con la competencia es inevitable. Otros, en cambio, prefieren recurrir al viejo menú de Burger King, aunque eso ya es otro nivel de confesión. Mientras tanto, las bromas sobre el nombre -que suena a local de ambiente- no han hecho más que avivar la leyenda urbana de que en Five Guys el ambiente es, precisamente, lo de menos.
La ubicación, el otro frente
El segundo frente es la geografía. Quien no vive en una gran ciudad se queda fuera. El cliente que ha probado la hamburguesa en Barcelona lamenta que no haya un local cerca de casa: «Si tuviese un Faif Gais cerca, repetiría otro día». Traducido: la operación de expandirse por España avanza, pero todavía hay muchas provincias donde la única opción es viajar. La pregunta final es quién está dispuesto a hacerlo.
Con estos mimbres, el veredicto popular está dividido. La cadena debe decidir si quiere ser una experiencia ocasional o un competidor serio de la comida rápida de toda la vida. Y nosotros, si el antojo justifica el precio.