Los incendios que han arrasado la sierra madrileña dejan más de 10.000 evacuados y un reguero de dudas sobre la gestión de emergencias
Cuando el fuego se desató en la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila, el estado de emergencia de interés nacional no tardó en llegar. Pedro Sánchez presidió una reunión de urgencia del comité de emergencia, mientras las llamas se acercaban a municipios como Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa y Aldea del Fresno. La cifra oficial de evacuados supera los 10.000. Pero el relato oficial deja flecos.
Evacuados que ignoraron las alertas
Testimonios recogidos en la zona apuntan a que algunas vecinas recibieron el mensaje de alerta en el móvil que ordenaba confinamiento, pero optaron por huir por carretera. Afortunadamente, lograron salvarse. La pregunta es si el protocolo de confinamiento fue adecuado para un incendio forestal fuera de control.
El polémico molino ardiendo
Una imagen inusual llamó la atención: un aerogenerador de Iberdrola en llamas. Las aspas, según fuentes del sector, están fabricadas con materiales compuestos altamente contaminantes al quemarse. Un detalle que la propaganda eólica suele omitir en sus balances de huella ambiental.
El ruido político de fondo
Mientras el fuego avanzaba, los reproches políticos no se hicieron esperar. Por un lado, se acusó a la presidenta regional de recortar el presupuesto de lucha contra incendios y de alardear de bajadas de impuestos para los más ricos. Por otro, se señaló al Gobierno central por priorizar la retórica fiscal sobre los medios de extinción. La polémica sobre la dotación presupuestaria para emergencias queda servida.
Con la sequía prolongándose y las temperaturas extremas, la temporada de incendios promete ser dura. El ruido político, mientras tanto, dificulta cualquier consenso sobre cómo afrontar la siguiente ola de fuego.