Una campaña de firmas busca forzar a Bruselas a preservar las identidades nacionales
En plena turbulencia institucional, ha irrumpido una iniciativa que aspira a reunir 21.600 apoyos diarios –según los cálculos de sus promotores– para exigir a la Comisión Europea que respete el artículo 4.2 del Tratado de la UE y garantice la protección de los pueblos autóctonos frente a la pérdida de soberanía. La plataforma Save Europe Act, lanzada esta semana, ya muestra un ritmo de firmas que sus impulsores califican de “brutal”: 150 rúbricas cada 10 minutos, lo que arroja la citada cifra diaria si se mantiene la cadencia.
El mecanismo de la recogida y sus primeros escollos
El proceso es sencillo: solo se pide un correo electrónico y un nombre –incluso uno falso– para adherirse al manifiesto que invoca el “derecho inalienable a preservar la identidad colectiva, el patrimonio y el modo de vida” de las comunidades étnicas y culturales europeas. Sin embargo, algunos usuarios reportan problemas técnicos que impiden completar la firma, sin que el sistema ofrezca una explicación clara. Los organizadores recomiendan intentarlo más tarde o compartir el enlace para mantener el impulso.
Los debates de fondo: ¿firmas o acciones reales?
Mientras los optimistas creen que la presión ciudadana puede forzar un giro en la política comunitaria, una corriente escéptica considera que sin uranio o plutonio –en alusión a la dependencia energética y armamentística– las peticiones son papel mojado. Otro sector teme que la iniciativa pueda ser infiltrada por quienes desean cerrar fronteras a inmigrantes. La pugna refleja la fragmentación del europeísmo.
El ranking de países por firmas sitúa a España en posiciones modestas, y los internautas más activos se preguntan si podrán escalar hasta la primera plaza mediante la coordinación entre comunidades. De momento, la campaña sigue su curso, y en unos días se sabrá si el ritmo inicial se consolida o se diluye.
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