La guerra en Ucrania y el fantasma del Holodomor 2.0
La invasión rusa de Ucrania ha resucitado una vieja conspiración que compara el conflicto con el Holodomor, la hambruna artificial de los años 30. En foros y redes circula la idea de que la guerra busca crear un «estado talmúdico europeo», el llamado Proyecto New Heavenly Jerusalem. Los partidarios de esta tesis señalan la existencia de la Autonomía Hebrea en Rusia (el único territorio judío autónomo del país) y la peregrinación anual de judíos jasídicos a Uman, en Ucrania, como supuestas pruebas de un complot.
Qué hay de cierto en la narrativa
La Autonomía Hebrea, situada en el Lejano Oriente ruso, fue creada en la década de 1930 como un proyecto soviético para asentar población judía, pero nunca tuvo una mayoría judía significativa (hoy apenas un 1% de sus habitantes son judíos). Uman, por su parte, es el lugar de peregrinación anual de la comunidad jasídica Bratslav desde hace más de 200 años. Ambos hechos son reales, pero su vinculación con una conspiración global para destruir Ucrania carece de sustento documental.
Los defensores de la teoría ignoran que la guerra ha tenido consecuencias económicas devastadoras para Ucrania: destrucción de infraestructuras, desplazamiento de millones de personas y una caída del PIB superior al 30% en 2022. Difícilmente un supuesto «plan talmúdico» explicaría la ruina de un país que, según esta narrativa, sería el objetivo del proyecto.
El contexto real del conflicto
La guerra responde a dinámicas geopolíticas complejas: la expansión de la OTAN, los intereses energéticos de Rusia y la lucha por la identidad nacional ucraniana. Atribuirla a una conspiración milenaria no solo es falso, sino que desvía la atención de las responsabilidades concretas. El relato del «Holodomor 2.0» reaparece cada cierto tiempo, pero siempre sin pruebas verificables. Mientras tanto, la población civil sigue pagando el precio de una guerra con causas muy reales y muy poco misteriosas.