Urogallo cantábrico: cría en cautividad y depredación sin tregua
Corre por internet el titular: la Junta de Castilla y León se gastó 5 millones de euros para soltar 30 urogallos en León y los depredadores se comieron 29. El dato, aislado, provoca carcajadas y críticas feroces. Pero la historia real es más compleja –y más cara.
Un centro de cría, no una suelta improvisada
Los 5,1 millones de euros no se fueron en soltar pájaros al monte. Financiaron un centro de cría en cautividad en León, después de que un intento previo en Asturias fracasara por la dificultad de reproducir al urogallo en cautividad. El centro ha sido un éxito en términos de cría –el problema llegó después, al liberar los ejemplares. De los 30 liberados, 29 fueron presa de astut, rapaces y otros depredadores. Un 97% de mortalidad que desata las dudas sobre la estrategia.
190 ejemplares y una especie al borde
Quien defiende el programa apunta a la gravedad de la situación: solo quedan 190 urogallos cantábricos en toda la cordillera. Sin intervención, la especie se extinguiría en pocos años. El caso se compara con el lince ibérico, que empezó con cifras similares y hoy es un éxito internacional. Criar urogallos no es fácil –cada pollo sale por unos 170.000 euros, según se ha llegado a calcular. Pero el elevado coste y la devastadora depredación tras la suelta reabren el debate sobre si el dinero está bien empleado o se trata de un «timo del urogallo», como lo llaman sus críticos.
El documento de la Estrategia para la Conservación del Urogallo Cantábrico 2025, publicado por el MITECO, recoge las cifras y las proyecciones. La pregunta que flota es si merece la pena seguir invirtiendo cuando la naturaleza se empeña en recuperar lo que se le escapa.
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