La Sexta entrevista a una nieta argentina y resulta ser de IU
Una entrevista de televisión puede sostener una ley o dinamitarla. El Intermedio emitió el testimonio de Pilar Moura, una argentina que accedió a la nacionalidad española por la ley de nietos, para explicar cómo ha vivido que el Tribunal Supremo haya anulado su derecho a votar en España. El fragmento circuló, funcionó y, a las pocas horas, el foco había cambiado por completo: ya no se discutía el fallo, sino la militancia de la entrevistada.
Qué ha pasado con el voto de los nietos tras el fallo del Supremo
Según lo difundido por el programa, la entrevistada accedió a la nacionalidad mediante la conocida como ley de nietos y ha visto cómo el alto tribunal deja sin efecto su derecho a votar. La pieza se apoyaba en su caso personal: una mujer que rechaza tener que acreditar papeles cuando, a su juicio, la credencial sobra. «Mi abuela y mi bisabuelo se vinieron hace 90 años a Argentina. ¿Papeles? ¿Cuál es la credencial?», planteaba ante la cámara.
El vínculo con Izquierda Unida que cambió el marco de la pieza
Tras la emisión se difundió que Moura pertenece a la Federación de Izquierda Unida en el Exterior, una estructura que agrupa a militantes de nacionalidad y origen español residentes en Argentina, Bélgica, Alemania, Francia, Suiza, Suecia, Uruguay o México, entre otros países. Buena parte de ellos no ha pisado España nunca. Quienes siguen la actividad de esa federación sostienen además que Moura no reside en el país, aunque acude puntualmente a reuniones por su condición de afiliada, un detalle que reconstruye el sentido entero de la entrevista.
Nadie sin cotizar: el argumento que cierra el círculo
Aquí el asunto deja de ser un caso individual. Si la entrevistada tiene carné, el relato pierde valor de muestra y se convierte en militancia con micrófono. Hay quien sostiene además que, si el criterio del voto se ata a la residencia fiscal y a la cotización efectiva, la ley de nietos se queda sin sentido práctico para buena parte de sus beneficiarios. Un participante en el debate sostiene, como dato, que la emigración a Argentina se secó con la crisis de 1929 y que el flujo transatlántico no se reabrió hasta 1946, de modo que quien salió en aquellos años fue excepción, no norma.
Con estos mimbres, es previsible que el foco siga puesto en la afiliación y no en el fondo jurídico, mientras los beneficiarios de la ley esperan saber si su papeleta cuenta. Cabe esperar, con reservas, que la próxima pieza televisiva sobre el tema mire antes el carné que la cámara. O que directamente no lo mire, que también es una forma de contarlo.